En el cierre del martes los mercados financieros asiáticos se han visto contagiados por la interpretación alcista de los mercados financieros norteamericanos sobre las palabras de Bernanke. Y el presidente de la FED habló como suele hacerlo, de manera criptica y al igual que el Oráculo de Delfos su discurso fue interpretado como una señal directa a la aplicación del QE3 en el corto plazo.

Sin querer despreciar a los intérpretes del discurso del presidente de la FED, resulta llamativo que en algunas ocasiones las mismas palabras se interpretan en una dirección y en otras ocasiones en la dirección contraria. Esta cualidad parece ser una constante en los sucesivos presidentes de la Reserva Federal y les proporcionan la misma capacidad de videncia que a los sacerdotes de Delfos.

Por otro lado, cuando es positiva la lectura del oráculo de la FED y esta va unida al número cabalístico QE3 se produce el milagro de la euforia y los mercados financieros entran en una vorágine de compras que suele llevar a fuertes subidas en los índices internacionales que poco tiempo después se convierte en decepción y esta frustración lleva a una corriente vendedora más intensa que lo fue la compradora.

Independientemente de la ironía que muestran las líneas anteriores desde mi punto de vista, Bernanke no utilizará el arma del QE3 mientras no bajen los niveles de inflación y a su vez se den dos factores,  el primero sería la detección de síntomas continuados que indiquen de forma clara que la economía estadounidense entra de nuevo en un  enfriamiento estructural y la segunda vendría de la mano del mercado laboral y de un nuevo deterioro que lo llevara a niveles superiores al 9%. Sin estos elementos Bernanke sólo creará de manera velada el espejismo del QE3, pero sin la menor intención de gastar la mejor herramienta que le queda.

Lo que es cierto, es que el espejismo ha funcionado en todos los mercados financieros asiáticos con la excepción del mercado continental chino que cerró con suaves pérdidas.

Por mercados el Nikkei cerró con fuertes ganancias del 2,36%, el Kospi se unió a esta corriente compradora avanzando un 1,02%, el ASX avanzó un 0,9%, el TAIEX beneficios del 0,78%, el Sensex 1,20% y el Hang Seng consiguió mantenerse en el área de las ganancias con unos beneficios del 1,83% al contrario el Shanghái Composite cerró con pérdidas del -0,15%.

Además de la fiebre compradora, a cada uno de los mercados se añadieron noticias o datos en general positivos. En el caso de Nikkei su depreciación frente a dólar permite tener unas expectativas en la mejora de las exportaciones y si hablamos del Sensex, las aclaraciones sobre las “P-notes “, derivados a través de los cuales los inversores extranjeros actúan sobre los mercados financieros hindúes, que no se verán afectados por la nueva normativa regulatoria y por lo tanto quedan abiertos los canales de la inversión extranjera en la India. Esta buena noticia ha reducido el impacto de la continuada debilidad de la rupia que podría llevarla a niveles de 51.70 y pueda provocar un aumento de la desaceleración en el crecimiento de la economía de la India.

Como contraste en el Shanghái Composite han pesado más los datos macroeconómicos que el augurio de Wall Street. El dato de la caída de los beneficios de las compañías industriales un 5,2% ha sido un nuevo desencanto  para los inversores.

Los beneficios han caído hasta los $96.000M, lo que supone una reducción del 5,2%. Si compramos este dato con los dos primeros meses del año pasado en que aumentaron los beneficios un 34,3% es lógico comprender que los inversores tomen posiciones defensivas ante la expectativa de un crecimiento inferior 
incluso a lo pronosticado por el gobierno.

Tampoco hay que desdeñar el informe de Morgan Stanley que mantiene que el consumo de carbón en China ha llegado a su tope. Esta afirmación de Morgan Stanley se reafirma cuando BHP Billinton prevé que los niveles de importación de China  bajaran del 33% de hace seis años al 17%, esta reducción es la señal evidente de que el sector inmobiliario que fue la estrella de la época de crecimiento de dos dígitos está enfriándose más rápido de los esperado.

A su vez el gobierno chino buscando soluciones para estimular el crecimiento va a permitir el aumento de la deuda de los bancos extranjeros con el fin de reducir la continuada salida de capitales de su territorio, una disminución en febrero del 0,9%. Si bien esta medida es positiva, parece claro que tendrá que unirla a una nueva reducción en los en los depósitos de los bancos y otras medidas de peso que puedan minimizar la caída de la economía china. Al final el gobierno chino tendrá que elegir entre una inflación algo más alta de lo previsto, pero razonable o entrar en una caída del crecimiento por falta de estímulo.

Por último destacar en positivo la intención de los gobiernos BRICS para conseguir acuerdo swap y en negativo la perspectiva poco realista del FMI declarando que hay perspectivas de crecimiento y recuperación económica y manteniendo una cifra de crecimiento para el conjunto de Asia del 5,9%, incluyendo por ejemplo el crecimiento de China al 8,2%. Resulta llamativo que el FMI mantenga unas cifras que cuando menos provocan serias dudas sobre su cumplimiento.

 
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