Crisis Griega


En lo que va de semana los mercados financieros asiáticos suman tres días consecutivos de pérdidas, con un descenso medio del -3,4%. En la jornada de hoy al cierre la pérdida media del -0,9%, aunque con igual distribución.

Parece que la el aparente mejora de la aversión al riesgo está desapareciendo por causa de la preocupación de los mercados financieros asiáticos ante el inminente default de Grecia y sus consecuencia no solo en la zona euro, sino también en el conjunto de la economía mundial.

Por mercados ha liderado las bajadas el ASX con unas pérdidas del -1,45%, seguido Kospi -0,91% y el Hang Seng -0,86%. Más moderadas han sido las caídas en el Nikkei  -0,64% y el Shanghai Composie -0,65%.

Los mercados financieros parecían querer olvidar lo males de la crisis de la deuda soberana europea y han apostado desde principios de año por la confianza en el BCE y en las instituciones europeas, pero la obstinada realidad ha terminado mostrándose con toda su crudeza y ha enviado un mensaje muy claro a los mercados financieros internacionales,  -nada ha cambiado en Europa desde el verano del 2011 y la consecuencia de ello es el inminente default de Grecia-.

Sin lugar a dudas las medidas tomadas desde la perspectiva de los políticos y de sus intereses inmediatos ha propiciado la neblina que ha enturbiado el adecuado análisis de la realidad económica, pero la realidad actúa como aquel dicho “la felicidad dura poco en la casa del pobre” y en este caso “el pobre” ha resultado Europa, ha actuado fijando sus objetivos en tapar la realidad griega y tapando la situación de la banca europea y esto ha llevado en el primer caso a un default inmediato, ya que Grecia se niega a prolongar la fecha para el canje voluntario y en el segundo caso al estrangulamiento del mercado del crédito y al sobreendeudamiento del BCE.

Ante los graves problemas a los que se enfrenta la economía mundial noticias como la reducción en el 50% del crecimiento en el último trimestre del año, 0,4%, parecen elementos menores, pero a riesgo de ser un fatalista, esta reducción desde las previsiones del 0,8% a un 0,4% me parecen una señal evidente de peligro, que indica la debilidad de la economía australiana y las inadecuadas decisiones del RBA para conseguir un crecimiento sostenido.

Australia se puede convertir en la primera víctima indirecta de la repercusión de la crisis soberana europea sobre las exportaciones chinas y como consecuencia de ello la disminución del sector inmobiliario y reducción del crecimiento a niveles que mantengo que serán del 7%.

El salvavidas que supuso la minería para Australia, ahora se puede convertir el peso que la lleve al terreno de la recesión o de un crecimiento muy débil.

En cuanto a China, están pesando sobre su mercado diferentes miedos, el primero y en este momento de carácter universal, es la incertidumbre por las consecuencias del default griego. Un segundo elemento es el objetivo de crecimiento del 7,5% que cada vez se acerca más a niveles en los que la burbuja inmobiliaria china puede estallar provocando un serio quebranto al joven sistema financiero del gigante asiático y un tercer elemento es el extraordinario endeudamiento de los gobiernos locales y el lento estrangulamiento que está sufriendo el sector crediticio plasmado por los datos M2 y M2.

En estos momentos los mercados financieros europeos rebotan ligeramente una media del 0,4% y los norteamericanos están en positivo, pero planos.
 
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