Tras un cierre en positivo de las bolsas asiáticas con un promedio de subida del 0,6% y el destacado aumento del dinero en la bolsa China que la llevó a subir un 2,6%. Europa se mantiene plana a la espera de la resolución de los principales acontecimientos del día.

Los dos factores que determinaran la dirección de los mercados en el corto plazo son; el avance en la conversaciones de la Troika con Grecia y esta tarde el anuncio de las nuevas medidas de reactivación de la economía norteamericana anunciadas por Bernanke.

Sobre el primer punto, mi posición es escéptica. Hasta el momento lo único que se sabe es que las negociaciones avanzan y que Grecia está dispuesta a adoptar nuevas medidas que permitan el cumplimiento de los objetivos marcados para el déficit. En definitiva, desconocemos realmente como van las negociaciones y el acuerdo para la liberación de los fondos necesarios para evitar el default de octubre se sigue retrasando.

Cabría recordar que estos continuos retrasos en la toma de decisiones ha provocado la ineficacia de las medidas tomadas a destiempo y en agravamiento de la crisis en Europa. Los políticos parecen ser los únicos animales que son capaces de tropezar no sólo dos veces en la misma piedra, sino tres, cuatro o las veces que haga falta.

Como advirtió el presidente del FMI, Europa debe salir por sus propio medios de la actual situación y yo añado que es un error esperar que bien los BRICS o los Bancos Centrales de otros economías le saquen las castañas del fuego.

Sobre el segundo acontecimiento del día, el anuncio de las nuevas medidas de la FED para la estimulación de la economía estadounidense existen tres posturas. La primera mantiene que la institución mantendrá el mismo discurso que en ocasiones anteriores y no tomará medida alguna. Si ocurriera esto, la decepción de los mercados se reflejaría en importantes bajadas de la renta variable y el aumento de la aversión al riesgo.

Una segunda opción es la aplicación del twist, que consistiría en la venta de bonos a corto plazo y la compra de bonos a largo plazo. Esta medida permitiría un pequeño estímulo a la inversión, afectando también al sector residencial.

Esta segunda opción que tendría una mínima repercusión real, iría encaminada a tranquilizar a los mercados más que a estimular el crecimiento.

La tercera opción y la más recomendable, la aplicación del QE3 que permitiría una recuperación sustancial de la economía norteamericana en un plazo relativamente corto de tiempo.

Esta tercera opción tiene dos inconvenientes, el primero considerar si este es el momento correcto para aplicarlo, pues es  la última herramienta de calado que le queda a la FED para enfrentarse a la ralentización económica. A esto hay que añadir la posición contraria del partido Republicano a la intervención directa de la FED en la economía de Estados Unidos.

Hoy cualquier dato macroeconómico queda en un segundo plano a la espera  de los dos acontecimientos anteriores y que determinaran la dirección de la renta variable en las próximas jornadas.

El VIX en el día de ayer sólo subió un 0,4% y se mantiene en el nivel del 32,86%.


 
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