Continuando con el acercamiento de los lectores a los mercados asiáticos, en la jornada de hoy hemos conocido la posición de Moody's respecto a las medidas de ajuste presupuestario del gobierno australiano.

Estas medidas suman un recorte de $34.220M, viéndose afectados los gastos de defensa, ayuda al desarrollo y de la disminución de exenciones fiscales.

El objetivo del gobierno es pasar de un déficit previsto de €$44.400M a un superávit de $1.500M. 

Desde estas lineas se ha defendido que el gobierno australiano debería tomar medidas agresivas de estimulo económico con el fin de disminuir el impacto de las exportaciones de mineral a China. 

Estas medidas van desde exenciones fiscales, estimulación del crédito privado, inversiones en infraestructuras e impulso del empleo de calidad para incentivar el consumo interno. Y el gobierno australiano cae en el error europeo de los recortes que se ha demostrado como un fracaso de modelo, que además no sólo no ayuda a salir de la crisis económica, sino que permita que esta sea más profunda.

En cualquier caso, es necesario conocer todos los puntos de vista y paso a reproducir la opinión de Moody's a propósito de los planes de recorte del gobierno australiano.


Moody 's Investors dice que, al demostrar el continuo compromiso con la disciplina fiscal, el presupuesto de Australia presentó el 8 de mayo es consistente con la calificación Aaa del Gobierno. Mientras que los excedentes proyectados en las 2012-13 y 2013-14 los años fiscales son más o menos el mismo tamaño que proyecta el gobierno en las actualizaciones anteriores del presupuesto, moderación en los gastos y la demora de algunos impuestos reducciones eran necesarias para alcanzar estos excedentes, porque los ingresos son menor de lo estimado anteriormente.

Si bien bajo en relación con la deuda pública de muchos otros países significa que Australia tiene una gran flexibilidad en el tiempo de un retorno a los excedentes, el compromiso de equilibrio presupuestario a través del tiempo es una fortaleza de crédito en un país que depende de la continua llegada de financiamiento externo. El acceso a los mercados internacionales de capital a un costo accesible es importante no sólo para el gobierno sino para la economía en su conjunto. Es notable en este contexto que el gobierno estima que el déficit en cuenta corriente para duplicar al 6% del PIB en 2013-14 a partir de su nivel en el año fiscal en curso, a pesar de los precios históricamente altos en la actualidad al mando de las principales exportaciones del país. Como resultado de ello, la dependencia de la economía en el endeudamiento externo aumentará una vez más.

El ajuste fiscal de alrededor de tres puntos porcentuales del PIB en 2012-13 será un lastre para el crecimiento económico y el equilibrio entre este efecto negativo y el impulso positivo del boom de la inversión de los recursos determinará si el superávit presupuestario dirigido en última instancia, se logra. Los riesgos externos del crecimiento mundial y la evolución de mercados de productos básicos también afectará a la trayectoria fiscal. Desde el punto de vista de crédito, sin embargo, un movimiento positivo sustancial en la posición fiscal del gobierno es el factor más importante.

Según las proyecciones del gobierno, la relación entre la deuda bruta del gobierno de la Commonwealth alcanzará su punto máximo a finales de este año fiscal (30 de junio) a 18,0% del PIB y disminuyendo a partir de entonces al 15,4% en 2015-16. Incluyendo la deuda del gobierno estatal y local, esta proporción alcanzará su punto máximo a mediados de los años 20 como porcentaje del PIB, sigue siendo bastante bajo si se compara con la deuda del gobierno general en otras economías avanzadas. La deuda neta del gobierno de la Commonwealth se han enarbolado en menos del 10% del PIB.
 
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