Globalización

Inevitablemente es comienzo de la semana en los mercados financieros asiáticos ha estado marcado por los malos datos de empleo del viernes en Estados Unidos, el cierre del Dow con pérdidas del 2% y por las elecciones el domingo  en Francia y Grecia que abren nuevamente los temores sobre la deuda soberana  europea, e incluso ponen encima de la mesa la posibilidad de desaparición, o refundación de la Unión Europea.

En este clima de inseguridad y presidido por múltiples temores, las pérdidas han sido la nota predomínate en esta primera jornada de negociación. El Nikkei ha encabezado la jornada de pérdidas y se ha dejado un -2,78%, seguido de cerca del Hang Seng con pérdidas del -2,61%, el ASX -2,15% a pesar de haberse conocido el dato de ventas al por menor con una subida del 0,9%, la mayor desde el mes de junio.

También cerraron en negativo el Kospi -1,64% y la única excepción en esta jornada negativa fue el Shanghái Composite que consiguió un cierre plano.

En esta jornada no sólo influyeron factores macro externos sino que también hubo problemas internos, como en la India que al fin el gobierno parece comprender que el GAAR supone un obstáculo para conseguir la tan necesitada inversión extranjera y ha optado por retrasar la promulgación de la Ley. Esta medida no es producto de la clarividencia del gobierno sino de la realidad de las cifras, la inversión extranjera a principios de año era de $8.000M y en el mes de abril se ha reducido a $100M con una dirección descendente y en el corto plazo también afectará a los $210.000M invertidos en los mercados financieros.

La pregunta es sencilla, ¿sacrificará el gobierno para cubrir su déficit a los inversores internacionales? La respuesta es sencilla, no, sino quiere sufrir subastas de deuda sin demanda, un mercado de valores en decrecimiento y un acceso limitado al crédito, en definitiva, tendrá que modificar la ley para adaptarla a los inversores internacionales y reavivar el interés de las inversiones extranjeras.

Japón también siente las tormentas internacionales que se plasman mediante la presión al BOJ por parte del gobierno para que acelere la toma de medidas económicas más agresivas y que pueden ir desde un nuevo debilitamiento del yen frente al dólar al mismo tiempo de aumentar a compra masiva de bonos hasta obtener los resultados buscados por el gobierno japonés. Estos son una deflación del 1% y un impulso de las ventas que reactiven el tejido productivo.

Si bien esta política agresiva ha tenido unos efecto limitados, también es cierto que el gobierno japonés juega en el filo de la espada al tener una deuda del 200% del PIB, la mayor del mundo.
En el caso de China, los temores de los inversores ante la ralentización del crecimiento y la lentitud de las reformas en los mercados financieros, propician sesiones planas o negativas según los acontecimientos del día.

A final de semana conoceremos un dato de importante sobre China, el dato de la inflación, que se prevé que ronde el 3,3%. Si se confirma este dato, la inflación estará por debajo del objetivo del gobierno 4%. Aunque como ya se ha comentado, el dato no es muy fiable pues se conforma excluyendo datos importantes sobre ventas finales reales, etc. En cualquier caso la actual bajada del petróleo ayudará a mejorar la inflación, pero habrá que estar pendientes de los precios de los alimentos y los datos reales del sector inmobiliario reflejado en ventas reales para poder sacar algún tipo de conclusión. De momento mantengo en mi posición sobre la continuación de reducción del crecimiento en China.

Finalmente hacer mención a la disminución en el crecimiento del PIB en Indonesia, país que hasta este momento ha conseguido salvarse de las consecuencias de la actual  crisis gracias al peso de la demanda interna y a la menor ponderación de las exportaciones, un 26%.

El crecimiento de Indonesia fue de un 6,3%, inferior al dato anterior del 6,5%, pero en línea con lo previsto por el consenso del mercado. El único peligro en estos momentos para la economía de Indonesia es que se disparara la inflación, pero según se ha sabido hoy, el Banco Central de Indonesia cuanta con reservas suficientes de divisas para tomar medidas más agresivas si fuera necesario.
 
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