La crisis secesionista en Cataluña continúa generando una enorme confusión en la sociedad española, fundamentalmente debido a que el Gobierno del Partido Popular parece no haber comprendido la estrategia del secesionismo catalán y actúa a impulsos del ritmo que toca la Generalitat.

El Gobierno del Partido Popular se ajusta a la frase de Machado "En España, de cada diez cabezas, nueve embisten y una piensa." y por desgracia, estas nueve cabezas que envisten, al igual que le sucede al toro, son dicrómicas, tan sólo pueden ver dos colores básicos,

Como resultado de este dicromismo, el Gobierno del Partido Popular tan sólo maneja dos opciones, Constitución o independencia; de ahí la dificultad que tiene el Gobierno de comprender la extraña Declaración de Independencia de Puigdemont y la firma fuera del hemiciclo catalán del documento de independencia por parte de los 77 parlamentarios secesionistas.

Esta Confusión del Gobierno del Partido Popular tiene como resultado el envío de un requerimiento al Presidente Puigdemont, preguntándole si ha declarado la independencia y si no fuera así, que confirme si ha vuelto al orden constitucional. El problema, es que Puigdemont con la Declaración de Intenciones de Independencia no ha abandonado el orden constitucional, por lo tanto, carece de sentido el requerimiento enviado por Rajoy con el supuesto fin de dar comienzo a los trámites para la aplicación del artículo 155 de la Constitución.

La única explicación que puede haber para el requerimiento de Rajoy, es que le sirva para amansar y tranquilizar a los elementos más radicales del Partido Popular.

En este contexto Puigdemont, ha seguido la misma estrategia que los Eslovenos y los Kosovares, en ambos casos hubo referéndums, primero el de Eslovenia en diciembre de 1990 cumpliendo todas las garantía necesarias para su realización y en Kosovo en septiembre de 1991.

Tanto eslovenos, como Kosovares se declararon independientes de manera unilateral, con la diferencia que Eslovenia con el apoyo de Alemania y Estados Unidos consiguió amplio apoyo internacional que permitió obtener una independencia real de Serbia, mientras que en el caso de Kósovo,  ningún país extranjero, con la excepción de Albania reconoció su independencia.

Las consecuencias de la independencia unilateral de Kosovo fue una guerra que duró tres años y que hizo necesaria la intervención militar y civil del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas a través de la misión UNMIK (UNITED NATIONS MISSION IN KOSOVO) que a día de hoy, continua en Kosovo, con el fin de mantener la estabilidad y la seguridad en la región.

Una vez presentado el marco general, veamos porque es erróneo pensar que el secesionismo vaya a seguir la vía Eslovena. Es muy sencillo, mientras que los eslovenos obtuvieron un apoyo internacional inmediato, los independentistas catalanes no han conseguido ningún apoyo internacional.

También es cierto que tampoco tiene intención de seguir el camino de la resistencia armada por el que optó Kósovo, pero en cambio, parecen querer seguir el camino que abrió la Opinión Consultiva de la Corte Internacional del 26 de julio de 2010 a petición la Asamblea General de Naciones Unidas y que derivo en la constitución del teórico Estado independiente/tutelado de Kosovo.

De hecho, los juristas independentistas, afirman que el Derecho Internacional reconoce el derecho de los pueblos a ser independientes, por lo que sustentaría de manera positiva la autodeterminación de Cataluña y como muestra de ello, extraen de  “la Opinión Consultiva de la Corte Internacional del 26 de julio de 2010” el siguiente fragmento del apartado –A-. Derecho internacional general, página 34: “ En la segunda mitad del siglo XX, el derecho internacional en materia de libre determinación evolucionó hasta dar lugar a un derecho a la independencia de los pueblos de los territorios no autónomos y de los pueblos sometidos a la subyugación, dominación y explotación extranjeras”.

Es curioso como los secesionistas se autodefinen como territorio no autónomo y pueblo sometido a la subyugación, dominación y explotación extranjera, cuando dicha definición se refiere fundamentalmente a las colonias y a los territorios invadidos por una potencia extranjera durante el siglo XIX y XX, no siendo este, el caso de Cataluña.

Cataluña es un territorio autónomo dentro del Estado español; más aún, Puigdemont es miembro del partido de Miguel Roca, uno de los padres de la Constitución española del 78.

Es meridianamente claro, que Cataluña no se ajusta a las exigencias del Derecho Internacional Positivo en lo relativo a la libre determinación de los pueblos.

Independientemente de si el Procés catalán está o no legitimado por el Derecho Internacional, los independentistas han marcado los tiempos de la secesión en función de la Opinión Consultiva de la Corte Internacional del 26 de julio de 2010 sobre Kosovo, buscando lo que se denomina Secesión como remedio.

La Secesión como remedio, si bien no es una figura del Derecho Internacional, sí que se utilizó en el caso particular de Kosovo, como mal menor, ante la imposibilidad de llegar a un acuerdo de las partes en conflicto.

En el punto 82 se presenta el asunto de la Secesión como remedio de la siguiente manera: “Varios participantes en el presente procedimiento sostuvieron, si bien casi siempre como argumento secundario, que la población de Kosovo tenía derecho a crear un Estado independiente, bien como manifestación de un derecho a la libre determinación o bien en virtud de lo que describieron como un derecho de “secesión como remedio” habida cuenta de la situación de Kosovo.”

Para conseguir la Secesión como Remedio, el primer obstáculo con el que se encuentran los independentistas catalanes y que necesariamente tienen que resolver para obtener respaldo internacional a sus aspiraciones, es conseguir que la Constitución española del 78 deje de ser efectiva en Cataluña, ya que de otra manera, la Constitución sería la Norma superior del Derecho en Cataluña e impediría su independencia por ser contraria al artículo 2.

Hay que tener claro que el Derecho Internacional no está por encima de las Constituciones de los países democráticos y siempre prevalecería en un conflicto la Constitución del país, frente al Derecho Internacional. Precisamente esta prevalencia de las constituciones sobre el Derecho Internacional es lo que provocó la aprobación del artículo 135 de la Constitución española.

En el caso de Kósovo, la Resolución 1244 de 1999, suspendió temporalmente la autoridad de Serbia y como consecuencia de ello la Constitución Serbia fue sustituida por lo que se denominó como “Marco Constitucional”. Por lo tanto cualquier declaración de independencia de Kosovo, no estaba determinado por la Constitución Serbia, sino bajo el Marco Constitucional que se ajustaría a lo ordenado en la Resolución 1244 del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.

Básicamente, el Marco Constitucional forma parte del Derecho Internacional, mientras que la Constitución Serbia es un ordenamiento de carácter interno.

El gobierno catalán buscó una opción  creativa y fue la de aprobar “La Ley de transitoriedad jurídica y fundacional de la República Catalana” que sustituyera a la Constitución española del 78 y sirviera como base jurídica del comienzo del nuevo Estado.

Cuando el Parlamento de Cataluña aprobó la “LEY 20/2017, de 8 de septiembre, de transitoriedad jurídica y fundacional de la República.” El Tribunal Constitucional español suspendió sus efectos por ser contrario al artículo 2 de la Constitución.

Este mismo tipo de suspensiones, fueron  una constante en todos los intentos por parte de la Asamblea de Kosovo (Parlamento de Kosovo) de aprobar iniciativas encaminadas a obtener la independencia y que se explica en la opinión consultiva del Tribunal Internacional en su punto 108 indicando:” El Marco Constitucional le atribuía (al Representante Especial del Secretario General) la facultad de supervisar y, en determinadas circunstancias, anular los actos de las instituciones provisionales de autogobierno. En anteriores ocasiones, en particular entre 2002 y 2005, período en que la Asamblea de Kosovo había tomado diversas iniciativas en favor de la independencia de Kosovo, el Representante Especial había declarado varios actos incompatibles con el Marco Constitucional por ir “más allá del ámbito de competencias” de la Asamblea (escrito núm. 189 de las Naciones Unidas, de 7 de febrero de 2003) y exceder, por tanto, las facultades de la Asamblea de Kosovo.”

La hoja de ruta kosovar marcada por el Gobierno de la Generalitat continua con la supuesta declaración de independencia de Puigdemont y la firma por parte de los 77 parlamentarios independentistas de un documento que se autodenomina  “DECLARACIÓN DE LOS REPRESENTANTES DE CATALUÑA” y se supone que es una declaración unilateral de independencia.

El independentismo catalán ha replicado lo hecho por los parlamentarios de la Asamblea de Kosovo el 17 de febrero de 2008, que declararon unilateralmente la independencia de Kosovo, pero no como un acto de la Asamblea de Kosovo, sino como representantes del pueblo de Kosovo, por lo que no fue más que una declaración de intenciones que estaría enmarcada en el “Derecho de Expresión”, por lo que no iría contra de la Resolución 1244, ni contra el Marco Constitucional vigente.

Así describe el Tribunal Internacional dicha declaración unilateral de independencia: “la Identidad de los autores de la declaración de independencia – Si la declaración de independencia fue o no un acto de la Asamblea de Kosovo – Los autores de la declaración no trataron de actuar en el marco de la administración autónoma provisional de Kosovo – Los autores se comprometieron a cumplir las obligaciones internacionales de Kosovo – En el texto original en albanés no hay referencias a que la declaración sea obra de la Asamblea de Kosovo – Silencio del Representante Especial del Secretario General – Los autores de la declaración de independencia actuaron en conjunto en su condición de representantes del pueblo de Kosovo, fuera del marco de la administración provisional.

Si los autores de la declaración de independencia actuaron o no en infracción de la resolución 1244 (1999) del Consejo de Seguridad – La resolución 1244 (1999) se dirigió a los Estados Miembros de las Naciones Unidas y a los órganos de las Naciones Unidas – Ninguna obligación concreta se dirigió a otros agentes – La resolución no incluía ninguna disposición relativa al estatuto definitivo de Kosovo – El Consejo de Seguridad no reservó para sí la determinación final de la situación en Kosovo – La resolución 1244 (1999) del Consejo de Seguridad no prohibió a los autores de la declaración de 17 de febrero de 2008 emitir una declaración de independencia – La declaración de independencia no infringió la resolución 1244 (1999) del Consejo de Seguridad.

La declaración de independencia no fue emitida por las instituciones provisionales de autogobierno – La declaración de independencia no infringió el Marco Constitucional.

La aprobación de la declaración de independencia no infringió ninguna norma aplicable de derecho internacional.”

Resulta evidente que la formula usada en el discurso de Presidente Puigdemont del pasado 10 de octubre: “asumo, al presentarles los resultados del referéndum ante todos ustedes y ante nuestros conciudadanos, el mandato de que el pueblo de Cataluña se convierta en un Estado independiente en forma de república.” No es más que un compromiso personal que se mueve en el terreno del deseo.

En el caso del documento de la declaración de independencia unilateral, firmado por los 77 parlamentarios independentistas, lo hacen como “Los legítimos representantes del pueblo de Cataluña” pero no como representantes del Parlamento de Cataluña, de tal manera que se desliga la actuación personal de los parlamentarios, de la actuación legislativa propia del Parlamento catalán.

Tanto el discurso del Presidente Puigdemont, como el documento firmado por los 77 parlamentarios independentistas, carece de validez legal, ya que ambas acciones han de ser vistas desde el deseo y la opinión personal de cada uno de los participantes.

Esta estrategia esta copiada de lo hecho por los representantes de la Asamblea de Kosovo y transcribo lo dicho por el Tribunal Internacional al respecto: “Identidad de los autores de la declaración de independencia – Si la declaración de independencia fue o no un acto de la Asamblea de Kosovo – Los autores de la declaración no trataron de actuar en el marco de la administración autónoma provisional de Kosovo – Los autores se comprometieron a cumplir las obligaciones internacionales de Kosovo – En el texto original en albanés no hay referencias a que la declaración sea obra de la Asamblea de Kosovo – Silencio del Representante Especial del Secretario General – Los autores de la declaración de independencia actuaron en conjunto en su condición de representantes del pueblo de Kosovo, fuera del marco de la administración provisional.”

La opinión del Tribunal Internacional en el punto 123, apartado 3 fue: “que la declaración de independencia de Kosovo aprobada el 17 de febrero de 2008 no violó el derecho internacional.”

Bajo la jurisprudencia del Derecho Internacional y del derecho nacional se puede concluir que ni el Discurso de Puigdemont, ni la Declaración de Independencia firmada por parte de los parlamentarios del Parlamento de Cataluña son inconstitucionales, ni transgreden el Derecho Internacional ya que se enmarcan en el terreno de la libertad de expresión y carecen de efectos legales efectivos.

La primera conclusión que parece evidente y que ya enunciamos con anterioridad, es que Puigdemont no puede responder otra cosa al requerimiento del Gobierno del Partido Popular que no se ha declarado formalmente la independencia en Cataluña y que las instituciones catalanas continúan dentro del marco constitucional.

Es probable que ante este tipo de respuesta, el gobierno continúe embistiendo a cada trapo que le pone delante Puigdemont, permitiendo al independentismo continuar la campaña de victimización que le permita atraer a su causa apoyos internacionales.

Esta estrategia victimista, aparece expresada de forma clara en el documento firmado por los parlamentarios secesionistas “INSTAMOS a la comunidad internacional y las autoridades de la Unión Europea a intervenir para detener la violación de derechos civiles y políticos en curso, y hacer el seguimiento del proceso negociador con el Estado español y ser testigos.”

Mi opinión, es que el siguiente paso de Puigdemont es abrir un proceso de debate ciudadano sobre la futura constitución de Cataluña, un nuevo trapo para que embista el Gobierno del Partido Popular y continuar fortaleciendo en el extranjero el papel de víctima de Cataluña e intentando acercar día a día a Cataluña a la figura de la Secesión como remedio.

Después de este proceso de debate ciudadano, se convocaran elecciones dentro del marco de la Constitución española y que desde los independentistas consideraran como Constituyentes y así continuaran o bien hasta que consigan la independencia o hacia un estadio intermedio que consista en tener una autonomía con amplísimas competencias que les permita preparar con tiempo la futura independencia.

Sea cual sea el resultado final, estoy seguro que ya sea el régimen del 78 independentista quien venza o venza el régimen de la Constitución del 78, es el pueblo quien perderá porque todo cambiará, para que nada cambie.

El nacionalismo catalán o español no es más que un reflejo intestinal utilizado por el poder para perpetuarse y por lo tanto la única manera de eliminarlo y que no se reproduzca es crear una Constitución nueva donde se revise la idea de Nación y la de Democracia.


Es necesario definir la Nacióndesde el ciudadano y no desde la propiedad, al igual que la Democracia, debe dejarde ser la libertad de comerciar y mutarse en la de la distribución del trabajoy la riqueza. Entonces y sólo entonces podremos continuar con un proyecto común de la ciudadanía y al margen de los cantos de sirena de los políticos corruptos.

 
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