Cada vez resulta más evidente que los políticos no parecen ser capaces de llegar a ningún tipo de acuerdo sobre la crisis en Cataluña y por lo tanto parece poco probable que sean capaces de enfrentarse a posible una crisis a nivel de todo el Estado español como consecuencia de la posible deriva totalitarista del Régimen del 78.

Este futuro incierto, me obliga a plantear para el debate algún tipo de medidas e ideas que puedan ser discutidas sobre el futuro de España y de Cataluña. Es necesario que la ciudadanía de todo el territorio se implique en la resolución del futuro incierto de España, nadie se puede quedar al margen.

Desde mi punto de vista, uno de los grandes escollos para sentarse a dialogar el Gobierno de España y el de la Generalitat, es que ambos, tienen una idea de Patria ligada a un entorno físico, material y lo mezclan con elementos inmateriales difíciles de definir como “El Pueblo Español” o el Pueblo Catalán”.

Por lo tanto, para que exista un diálogo lo primero que hay que hacer es eliminar el reduccionismo físico típico de ambos nacionalismos y  comenzar a poner en valor elementos similares a los que utilizó la Constitución de Cádiz de 1813, definiendo la Nación como la reunión de todos los españoles, desligando la Nación del territorio y ligándolo a los ciudadanos.

Incluso va más allá, al contrario que la Constitución española del 78 y la Ley de Transitoriedad de 
Cataluña, la soberanía no recae en el pueblo, provocando una dicotomía insalvable entre soberanía, pueblo y Nación. Mientras que la Constitución de Cádiz unifica el pueblo/ciudadanía con el territorio.

Esta integración que propongo para el debate puede parecer imposible, pero de hecho, en el caso de la Soberanía del Pueblo, los políticos se las han arreglado para poder unificarla en el ejercicio del poder, permitiendo que los partidos políticos sean quienes ejerzan dicha soberanía en términos reales.

La segunda propuesta es, que ambas partes se reúnan a negociar de manera inmediata, ya sea con condiciones o sin condiciones, pero con el compromiso de reunirse semanalmente durante los próximos 6 meses.

La tercera propuesta, se refiere a quienes pueden ser las personas o fuerzas políticas que intermedien entre las partes para que no se enquisten las negociaciones.

Mi propuesta puede resultar sorprenden para algunos, pero creo que es práctica. El primer interlocutor que propongo es el PNV, partido muy acostumbrado a negociar y que comparte la mayoría de las ideas del Partido Popular y de PdCat y por lo tanto, tiene `puntos en común con ambas partes, lo que siempre facilita el diálogo y la negociación.

El segundo interlocutor que propongo en la Diplomacia Vaticana, muy acostumbrada a intermediar complejos conflictos internacionales y como en muchas ocasiones se ha podido comprobar, con buenos resultados.

Un último interlocutor y que actuaría como garante del buen curso de las negociaciones, sería Manuela Carmena, persona contraria a la secesión de Cataluña, punto que comparte con el Gobierno del PP, pero al mismo tiempo, es una defensora a ultranza del diálogo y mantiene relaciones excelentes con diferentes sectores de la sociedad catalana que la permiten buscar acuerdos no sólo en el marco estricto de la mesa de negociación, sino también fuera de la misma.

Tampoco quiero dejar de mencionar, que descartaría a la UE como negociador, visto el Debate del pasado día cuatro sobre Cataluña en el Parlamento Europeo.



Creo que estamos a tiempo de parar esta escalada hacia la violencia, producto de la estupidez de los políticos y hago un llamamiento a otros ciudadanos para que tomen las riendas de este conflicto en el que los políticos han sido incapaces de aportar solución alguna y que este sábado 7 de octubre acudan vestidos de blanco a la concentración que se haga en sus correspondientes Ayuntamientos de la capital de la provincia y exijan una solución dialogada; #Hablamos.


 
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