La Defensora del Pueblo Europeo apoya el carácter secreto de las negociaciones del TTIP
La Defensora del Pueblo Europeo apoya el carácter secreto de las negociaciones del TTIP

No lo esperábamos, pero con este sorprendente movimiento existen las suficientes sospechas de que la Unión Europea ha mostrado su auténtico rostro, también a través de la institución de la Defensora del Pueblo Europeo, quitándose la máscara y mostrándonos cómo los intereses de las corporaciones están muy por encima de la defensa de la transparencia y el derecho a la información de la ciudadanía europea.

La Defensora del Pueblo Europeo, Emily O’Reilly, ha decidido que en la reclamación 1777/2014/PHP contra la Comisión Europea sobre la solicitud de acceso a 20 documentos  originales relativos al Tratado Transatlántico de Comercio e Inversiones entre Estados Unidos y la Unión Europea (TTIP), realizada por el ciudadano Gregorio Abascal a través de su blog Economía Ciudadana, lo siguiente: “No ha habido mala administración por parte de la Comisión Europea”, procediendo al cierre de la investigación.

Con esta decisión, O’Reilly consolida la posición de la Comisión Europea y del Consejo Europeo sobre la absoluta prioridad de mantener en secreto los documentos del TTIP, ignorando no sólo a la ciudadanía y su derecho a la información, sino también al Tribunal Europeo de Justicia, único órgano legitimado para la interpretación de la legislación de la Unión Europea, y la interpretación del mismo Reglamento 1049/2001 de la sentencia C‐ 350/12 P en casación.

La Defensora del Pueblo Europeo, apoyando la interpretación sobre el Reglamento 1049/2001 que hace la Comisión Europea en base a la sentencia del Tribunal General T-301/10, de 19 de marzo de 2013, órgano de rango inferior en la interpretación de la legislación europea y afirmando que una cita literal de dos líneas y media junto a tres citas a pie de página de la sentencia C‐ 350/12 P que califica de sólida y pormenorizada, son elementos suficientes para afirmar que la Comisión Europea tuvo en cuenta la interpretación del Tribunal Europeo de Justicia.

Este apoyo a la argumentación de la Comisión Europea de O’Reilly vacía de contenido no sólo el Reglamento 1049/2001 sino que torpedea uno de los pilares esenciales de la democracia y de los propios Fundamentos de la Unión Europea, la división de poderes, cuya base es la independencia del poder judicial y la subordinación del poder ejecutivo a la hora de interpretar la legislación, en favor del Tribunal Europeo de Justicia.

Aspecto especialmente escandaloso de la resolución final de la Defensora del Pueblo Europeo es que considere correcto la denegación de acceso total o parcial a los 15 documentos calificados como EuLimited, reproduciendo los mismos argumentos que utiliza la Comisión Europea para los documentos marcados como EuRestricted, lo que genera una confusión interesada entre los documentos confidenciales que se rigen bajo la normativa ICUE y los no confidenciales como es el caso de los EuLimited.

El desconocimiento de la norma ICUE no sólo parece afectar a la Defensora del Pueblo Europeo que mezcla normas y documentos distintos, sino también al Parlamento Europeo que permite que sus parlamentarios sean tratados de manera vejatoria en la sala de lectura del Parlamento Europeo a la hora de acceder a los documentos sobre la negociación del TTIP.

Esta anomalía de acceso a la documentación EuLimited de los parlamentarios europeos parece intencionada por parte de la Comisión Europea al asignar a la sala el nivel de seguridad que corresponda al documento más alto depositado en dicha sala. Esto permite que, tan sólo con depositar un documento con calificación ICUE EuConfidencial, cualquier parlamentario puede sufrir sanciones penales si filtra información sobre cualquier documento de la sala, con independencia del nivel de seguridad del mismo. Por lo tanto, si se filtra información de un documento no confidencial, la sanción es la misma que si se filtra un documento confidencial.

La solución a esta manipulación es sencilla, la obligación de la Comisión Europea a instalar un terminal de ordenador seguro en una habitación con llave y que no necesite especial vigilancia. De esta manera, se evitaría el trato vejatorio a los representantes de la ciudadanía en el acceso a dicha documentación.

Otro argumento de la Defensora del Pueblo Europeo que recoge de la argumentación de la Comisión Europea es que todos los documentos contienen la posición estratégica de la Comisión en la negociación del TTIP y que desconoce la parte contraria, por lo que el acceso público a dichos documentos debilitaría a la Unión Europea en las negociaciones. Esto no es cierto en lo que se refiere a los 15 documentos EuLimited pues, por definición, la filtración de este tipo de documentos carece de impacto fuera de la Comisión, no influyendo en absoluto en las negociaciones sobre el TTIP con Estados Unidos, ni tampoco debilitaría su posición.

Destacamos también cómo O’Reilly, en aparente contradicción con sus obligaciones de defensa de la ciudadanía europea, considera que el interés de la opinión pública sobre estos documentos no es lo suficientemente relevante para que prime su publicación. De esta manera justifica mantener el secretismo en la negociación del TTIP con el fin de evitar que salga a la luz la auténtica realidad de lo que se está negociando, y no documentos “no originales” elaborados por la Comisión sobre los diferentes temas de negociación.

La Defensora del Pueblo Europeo desoye el evidente y amplio interés de la opinión pública en conocer los documentos originales del TTIP, tal y como lo demuestra la Iniciativa Ciudadana Europea con la recogida de más de 3 millones de firmas. Con el fin de ocultar la exigencia de la ciudadanía por conocer en profundidad los términos reales del TTIP, que afectarán a la vida cotidiana de ciudadanos tanto europeos como norteamericanos, la Defensora aprovecha la denegación de acceso a los documentos originales del TTIP para lavar la imagen de la institución con la encuesta sobre transparencia en el TTIP organizada por la misma, que a efectos prácticos ha sido una cortina de humo.

Al apoyar el carácter secreto de los documentos del TTIP, favoreciendo los argumentos de la Comisión Europea, O’Reilly demuestra que no está dispuesta a llevar a la práctica su defensa de la transparencia en el TTIP. Con este episodio, comprobamos que la función de la Oficina del Defensor del Pueblo Europeo funciona más como un mecanismo que encauza la protesta ciudadana, provocando espejismos de transparencia que se diluyen cuando la sociedad civil hace preguntas incómodas.

Continuando con la “repetición acrítica de los argumentos de la Comisión  ” por parte de la Oficina del Defensor del Pueblo Europeo, esta institución apoya, en contra del Reglamento 1049/2001, el acceso a los documentos norteamericanos en posesión de la Comisión Europea y que en su artículo 2 apartado 3 define el ámbito de aplicación y que se cita literalmente: “El presente Reglamento será de aplicación a todos los documentos que obren en poder de una institución, es decir, los documentos por ella elaborados o recibidos y que estén en su posesión, en todos los ámbitos de actividad de la Unión Europea”.

Este apoyo de la Defensora del Pueblo Europeo a la interpretación que realiza la Comisión Europea en el ámbito de la política de relaciones internacionales no corresponde al ámbito de sus competencias, por lo que no parece adecuado que se valorare su afectación en un hipotético futuro dialogo bilateral o multilateral, y tan sólo debiera limitarse a pedir el cumplimiento del artículo 2 apartado 3 del Reglamento 1049/2001.

La denegación de acceso a un documento no confidencial de Estados Unidos pudiera ser irrelevante, si no fuese porque supone un nuevo desprecio a la legislación propia e independiente de la Unión Europea, que asienta el principio de incumplimiento sistemático de dicha legislación cuando colisiona con intereses económicos externos a la ciudadanía, incumplimiento sistemático que explica el Europarlamentario Konstantinos Chrysogonos en su informe sobre el control de la aplicación del Derecho de la UE, expuesto en la Comisión de Asuntos jurídicos del Parlamento Europeo  y que se puede ver en castellano pinchando aquí.

Tras este análisis/contestación al apoyo a la política de secretismo de la Comisión Europea manifestado por la Defensora del Pueblo Europeo, en el cierre de la reclamación al acceso a 20 documentos originales del TTIP, y considerando que no hubo “Mala Administración” en la denegación de acceso a dichos documentos, se quiere hacer constar que este nuevo desamparo sufrido como ciudadano de la Unión Europea tras 16 meses de lucha en este procedimiento, no sólo no desanima, sino que motiva a continuar en la lucha por el derecho a la Información y a la Transparencia, promulgado en la Carta de Derechos Fundamentales de la Unión Europea.

Aprovechando estas líneas quien escribe, se proponen una serie de medidas que podrían mejorar el acceso a la información por parte de la ciudadanía y de sus representantes en el Parlamento Europeo:

- Primero, desarrollar por parte del Parlamento Europeo una ampliación del Reglamento 1049/2001 que desarrolle y precise la aplicación de dichas excepciones continuando la labor jurídica de la Sentencia C‐350/12 P evitando que dichas excepciones sean interpretadas de manera unidireccional y de manera exclusiva por parte de la Comisión Europea.

- Segundo, desarrollar legislativamente un Reglamento de acceso de los parlamentarios europeos a los documentos marcados como EuLimited y a los documentos confidenciales ICUE y cuyo acceso actualmente depende de la buena voluntad de la Comisión Europea, mediante acuerdos puntuales, áreas y documentos concretos, partiendo del reglamento existente en este asunto del Parlamento Alemán.

- Tercero, que los grupos parlamentarios del Parlamento Europeo exijan, con carácter inmediato, la instalación de ordenadores seguros que les permitan acceder a documentos no confidenciales con marcado EuLimited sin repercusiones penales, ni minusvalorando su labor como representantes legítimos de la ciudadanía europea.
                
Independientemente de las tres medidas propuestas anteriormente y como petición personal, se ruega que, debido al coste económico inasumible que supondría entablar un procedimiento en la Corte de Justicia Europea, exigiendo el cumplimiento de la sentencia C-350/12 P, se pide que algún grupo de la sociedad civil, con recursos económicos suficientes o partidos políticos comprometidos con la defensa de los Derechos Fundamentales, asuma la continuación de esta lucha por la transparencia en las negociaciones internacionales, que afecta tanto al TTIP, como a otros tratados como el TiSA, CETA,...

Por último, agradecer el seguimiento de esta reclamación a todas aquellas personas que están apoyando esta lucha en defensa de los Derechos Fundamentales, representada por el TTIP como ejemplo de la destrucción de derechos civiles, laborales o medioambientales.


NOTA: Para aquellas personas que quieran conocer el proceso completo de la Reclamación de acceso a los 20 documentos originales del TTIP desde su origen, tanto en la Comisión Europea, como en la Defensora del Pueblo Europeo, pueden hacerlo en el blog de Gregorio Abascal (impulsor de esta reclamación y autor de este artículo), “Economía Ciudadana”, que además aporta una amplia información adicional sobre el TTIP, TiSA o TPP.

Acceso a la información de este asunto en la página web de la ONG AsktheEU.org

Por último quiero agradecer a todas las personas que me han ayudado desinteresadamente a poder publicar este artículo.

A Capi por su estupenda corrección de estilo, a Miriam por su creatividad llena de contenido en la imagen que ha creado.

A P.Y. por encontrar traductores que han dado lo mejor de si mismas para permitirme que la lucha por el derecho a la información pueda llegar a mucha más gente gracias a las excelentes traducciones.

A Mary Joe por su traducción al inglés adaptándola a la forma de entender de los anglosajones y a Maya que a pesar de tener todo en contra para poder traducir el texto al francés, ha hecho un esfuerzo enorme por superar las dificultades.

A todos, gracias y lo digo en sentido literal. 
 
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