El Tratado Transatlántico de Inversión y la Organización Mundial del Comercio las dos caras de la misma moneda

El Tratado Transatlántico de Inversión y la Organización Mundial del Comercio las dos caras de la misma a moneda

El objetivo de este artículo es mostrar como el Tratado Transatlántico de Inversión y la Organización Mundial del Comercio las dos caras de la misma moneda, en el primero de los casos de manera explícita a través de las cláusulas del tratado y en el segundo caso de manera opaca, a través de la normativa ad hoc de los intereses corporativos y fuera del control de cualquier supervisión independiente o sujeta al control público de los estados. 

El Tratado Transatlántico de Inversión y Comercio TTIP/TAFTA no sólo impone normas explícitas en múltiples niveles que afectan desde las relaciones laborales, la fiscalidad, el medio ambiente, el comercio, el sistema financiero, la salud o los derechos individuales, sino también normas implícitas sujetas a una organización trasnacional como  La Organización Mundial del Comercio, OMC que se caracteriza por su falta de transparencia y por la carencia efectiva de legitimidad democrática.

La Organización Mundial del Comercio, OMC, se define a sí mismo como: “La Organización Mundial del Comercio (OMC) es la única organización internacional que se ocupa de las normas que rigen el comercio entre los países”. En principio, la definición de la OMC no levantaría ninguna sospecha, más aún parece una organización beneficiosa para la economía mundial ya que permitiría establecer relaciones armónica en las relaciones comerciales  tanto bilaterales, como multilaterales.

La realidad, es que la Organización Mundial del Comercio es un organismo que ejerce un poder real sobre la economía  mundial y obliga a los estados miembros a aceptar y por lo tanto a legislar todos los acuerdos aprobados por la organización sin excepción posible. De tal manera que si un acuerdo perjudica a un país, este debe asumirlo, porque en caso contrario quedaría fuera de la OMC y por lo tanto perdería las ventajas que pudiera aportarle dicha organización.

España entro como miembro de pleno derecho de la Organización Mundial del Comercio en 1995 y desde ese día las decisiones sobre el modo y la forma de las relaciones comerciales de España dejó de estar en manos de los representantes de los ciudadanos y se traspasaron a la OMC. Hasta cierto punto, los gobernantes españoles decidieron ceder una parte de la soberanía de España en favor de la economía global y por lo tanto traspasar a los poderes facticos de esa economía global la posibilidad de influir a su favor en la decisiones comerciales españolas.

Por si alguien tienes duda de la importancia de la OMC, para el Tratado Transatlántico de Inversión y Comercio TTIP/TAFTA en el documento secreto de la Comisión Europea titulado “DIRECTRICES PARA LA NEGOCIACIÓN DE UN COMERCIO GLOBAL Y ACUERDO DE INVERSIÓN , LLAMADO TRATADO DE COMERCIO E INVERSIÓN DE ASOCIACIÓN ENTRE LA UNIÓN EUROPEA Y LOS ESTADOS UNIDOS DE AMÉRICA”  en su segundo punto dice:” El Acuerdo será ambicioso, amplio, equilibrado y plenamente coherente con la Organización Mundial del Comercio reglas y obligaciones (OMC)” Como se ve no se habla ni del Congreso de Estados Unidos, ni del Parlamento Europeo.

En el fondo, el  Tratado Transatlántico de Inversión y Comercio TTIP/TAFTA, no es más que la consecuencia de esta cesión de soberanía de las naciones  y parece coherente que con la lógica implantada, el TTIP  haga constantes llamadas a la normativa de la OMC en aquellos aspectos del tratado que pudieran ser comprometidos frete a la opinión pública, dejando en manos del este organismo transnacional las decisiones normativas sobre dichos aspectos.

Es necesario ser consciente que el  Tratado Transatlántico de Inversión y Comercio TTIP/TAFTA, una vez firmado supone un cheque en blanco de la ciudadanía a las grandes corporaciones que o bien imponen las cláusulas del Tratado a los estados o sino las interpretaciones de las mismas no son las suyas, pueden  acudir a la OMC, en que las grandes corporaciones son ejercen de facto su poder predominante en el orden jerárquico de la organización.

Otra característica de la OMC es que oculta sus bases de datos, impidiendo el acceso a las mismas, demostrando de esta manera su vocación de falta de transparencia frente a los ciudadanos que pagan y mantienen dicha institución.

Es importante recordar, que la Organización Mundial del Comercio o el FMI están financiados con dinero público recaudado vía impuestos de los países miembros y por lo tanto debieran regirse bajo la norma de transparencia informativa hacia los ciudadanos que son quienes pagan los gastos de dichas instituciones transnacionales.

Por último, volver a insistir que el  Tratado Transatlántico de Inversión y Comercio TTIP/TAFTA supone un atentado directo contra la Soberanía Ciudadana ya que hace que un Tratado sea capaz de anular aquellas decisiones soberanas de un pueblo, simplemente porque van en contra de las ventajas de un Tratado que tan sólo benefician a las grandes corporaciones como la Banca Internacional, Los Fondos de Inversión Internacionales, las industrias farmacéuticas, las industrias alimentarias, las químicas, etc. En definitiva, al poder económico, en contra de los ciudadanos.

El TTIP afectará a una gran multitud de ámbitos de nuestra vida: agricultura, servicios públicos, derechos laborales, energía, medicina, sanidad, regulación financiera, medioambiente, cultura, etc. A lo que se añade un capítulo de "protección de las inversiones" (o sea los derechos superiores de los inversores) que dificultará revertir en el futuro las políticas neoliberales que se pretenden apuntalar.


 
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