En este segundo artículo sobre bajo el título genérico de-La Democracia en España “La Crónica de una Muerte anunciada”- planteo una pregunta, en la que la respuesta parece evidente ¿es España una Democracia?, respuesta evidente es: sí, lo es. Pero desde mi punto de vista esta afirmación no es totalmente cierta, de hecho el actual sistema democrático no es más que un espejismo de lo que suponemos que debería ser un sistema representativo de la voluntad popular.

Poner en tela de juicio la Democracia española puede hacer suponer a algunas personas  que desde estas líneas voy a defender posiciones ultraizquierdistas, o proponer algún tipo de “revolución comunista”, pero puedo asegurarles que no va a ser así. Lo que voy a intentar es analizar el ¿por qué el sistema democrático tradicional ha podido llegar al actual situación?
Democracia ateniense
derecho a la resistencia es un derecho reconocido a los pueblos frente a gobernantes de origen ilegítimo (no democrático) o que teniendo origen legítimo (democrático) han devenido en ilegítimos durante su ejercicio, que autoriza la desobediencia civil y el uso de la fuerza con el fin de derrocarlos y reemplazarlos por gobiernos que posean legitimidad.


En primer lugar diré que el “modelo de Democracia vigente” cumple los objetivos para los cuales fue creado y que no tienen nada que ver con la representación popular, sino con la prevalencia de los poderes económicos dentro de un marco que les permita crear normas de juego equilibradas en el intercambio de mercancías, capitales y conocimientos. Todo ello en un contexto político donde los ciudadanos suponen que participan en las decisiones que afectan a su vida a través del voto a unos supuestos representantes de la soberanía popular  que se comprometen a cumplir una serie de promesas contraídas a través de un programa electoral, pero que realmente el compromiso de los mismos no está con la ciudadanía, sino con el poder económico.

Pero para comprender mejor porque los poderes políticos se convierten en la mano ejecutora de los poderes económicos es necesario repasar la historia e intentar comprender como nació la Democracia.
De todos es sabido que la Democracia nace en la Grecia, en concreto en Atenas en el siglo V antes de J.C y surge de la rebelión de los atenienses frente a los aristócratas que detentaban el poder. Este hecho histórico es sobradamente conocido por lo que no me voy a extender sobre el mismo, pero sobre lo que si voy a hablar es sobre “la palabra Democracia” en sí misma.

La traducción de la palabra Democracia universalmente aceptada se conformaría por dos elementos “demos” por un lado y “cratos” por otro. La primera se traduciría como “pueblo” y la segunda como “poder”, con lo que nacería “el gobierno del pueblo”, o el germen de la actual Democracia.

Esta traducción que se ha dado por válida, es en sí misma la primera manipulación del poder para crear un espejismo de la realidad. Si buceamos más a fondo sobre el origen del nacimiento de la Democracia en Atenas, he de destacar un hecho que suele pasar por alto y es que la Democracia nace no por la rebelión de todo el pueblo ateniense frente a los aristócratas, sino de la rebelión de las fuerzas económicas de Atenas representadas por los “Demiurgos”, los artesanos y los “Geomoros”, los campesinos, por lo que la palabra Democracia surge de la unión  Precisamente de la unión de demiurgi y geomori nace el neologismo de “Demos”, por lo que “Democracia”  debería traducirse en sentido literal como “el gobierno de los artesanos y campesinos”, gobierno que excluye al resto de ciudadanos atenienses.

Una primera conclusión de este artículo sería que la Democracia ya desde sus orígenes fue concebida como un modelo político destinado a satisfacer las necesidades del poder económico de la época que al verse fuera del círculo del poder y no pudiendo influir en las decisiones que afectaban a sus intereses económicos opta por rebelarse frente a quienes detentaban el poder, los eupátridas (aristócratas) y cuyo único mérito para ejercer el poder era el haber nacido dentro de una familia aristocrática, mientras que entre los demiurgos y los geomoros, la posición se determinaba en función de su valía y éxito en el trabajo. En definitiva, la Democracia se basa en el control del poder por parte de las clases predominantes y no en la soberanía popular.

Como podemos ver, la Democracia se sustenta ya en una mentira basada en una traducción interesada que oculta el verdadero origen del sistema, creando el espejismo de que la Democracia es el gobierno del pueblo, frente a su origen real que es el gobierno de las clases económicas predominantes.

Pero continuemos surcando la historia, y con ello observaremos un segundo experimento de Democracia, “la República Romana”, si bien nace de la rebelión de los “patricios”, los aristócratas, frente a la monarquía, con el paso del tiempo permite que la “plebe”, los ciudadanos romanos formen parte del Senado, institución que concentraba el poder de roma y que casualidad, son los plebeyos con mayor poder económico los que terminan accediendo al Senado.

Aunque en el caso de Roma sí que debo hacer una puntualización y es que la plebe descontenta era una factor de presión sobre los miembros del senado.

Como anécdota diré que con la pérdida de privilegios de los patricios, nacen los “nobilis”, la nobleza y que es la unión entre algunos patricios y los plebeyos con mayor poder económico y que terminaría derivando en la clase “noble” dela Edad Media.

Con la caída de Roma, el poder económico pierde su posición de poder y será necesario el paso de un largo periodo de tiempo para que pueda optar nuevamente a detentar el poder y esta oportunidad nace con la “Revolución Francesa” de 1.789, donde la burguesía con el apoyo de pueblo de París consigue derrocar a la monarquía francesa y comenzar el experimento definitivo de la Democracia y sobre el que se basa el actual modelo democrático europeo.

La Democracia nacida en Francia lo primero que aprueba es la separación de poderes, y la “Declaración deDerechos del Hombre y el Ciudadano”, pero si bien esta declaración se convierte más en una declaración de intenciones que en una realidad, lo que si consiguen abolir en términos reales es la eliminación de todas las barreras comerciales y suprimió las antiguas corporaciones mercantiles y los gremios; en adelante, los individuos que quisieran desarrollar prácticas comerciales necesitarían una licencia.

Aquí comienza una nueva falacia del sistema que por un lado aprueba la declaración de Derechos del Hombre y el Ciudadano en 1.789 y el sufragio universal por otro abole en 1.795 el sufragio universal, por el sufragio censitario basado en la condiciones socio-económica del individuo y permitiendo poder económico acceder de forma absoluta al poder político.

En el caso de España, este sistema es representado por “La Restauración”  que estableció el sufragio censitario hasta 1.890 donde se instauraría el sufragio universal para mayores de 25 años.

Como hemos podido apreciar hasta ahora, la Democracia y el "Estado de Derecho" va íntimamente unida a los poderes económicos y mantengo que la situación actual no es más que la consecuencia del propio origen del sistema, aunque también he de reconocer  que en España y el resto de países europeos se han trasgredido ciertos límites de seguridad que se establecieron en la Revolución Francesa y que es la división de poderes con el fin de evitar el dominio por parte de un único sector económico del poder político.

Este último tema lo trataré en el siguiente artículo que se titulará La Democracia en España “La Crónica de una Muerte anunciada” II ¿Es España una Democracia?
 
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