La comprensión de los costes laborales unitarios supone la piedra de toque para entender una parte de las medidas macroeconómicas de ajuste abordadas por el actual gobierno de España , como por ejemplo "la reforma laboral". Si a esta reducción de los costes laborales unitarios unimos el déficit público acumulado, la deuda externa, y la contracción constante de la economía real, obtenemos una fotografía más completa de la situación real de España y del fracaso de sus políticas de ajuste.
Divergencias de los Costes Laborales Unitarios
Divergencias de los Costes Laborales Unitarios

Empecemos por definir de manera sencilla en que consisten los costes laborales  unitarios. Estos se definen como la relación entre la productividad y el salario de un trabajador.

Porque decimos que este factor es fundamental para comprender las medidas económicas de ajuste del gobierno, su repercusión sobre los mercados y porque el gobierno ha centrado su visión miope sobre las medidas de estimulo a la competitividad exterior y la recuperación económica sobre estos costes (flexibilidad labora).

La débil situación de la economía real española y su falta de competitividad ha hecho que el gobierno apueste por la flexibilidad laboral y la reducción de los salarios con el fin de mejorar los costes de producción y permitir a las empresas mejorar su competitividad en el mercado exterior, abandonando por completo el eje primario de recuperación que es la demanda interna. Esta presión sobre los salarios no sólo es producto de la mejora en los costes, sino que es la consecuencia de la incapacidad de realizar una política de depreciación del euro como consecuencia de la negativa alemana a esta política de estímulo con el fin de evitar el aumento de la inflación a niveles del 4% y que supondrían un perjuicio para su economía.

La consecuencia directa es que Alemania mantiene con niveles de inflación del 2% un coste unitario salarial estable y sostenible que hace que sus exportaciones prosperen en el exterior, mientras que los países PIIGS ven como sus costes unitarios se disparan creando una amplia divergencia frente al sector exterior y que les hace menos competitivos en el mercado exterior y que como consecuencia última de esta política sin sentido supondrán una la reducción de los salarios de un 30% en los casos de las economías más potentes, como Francia España e Italia y del 50% en las más débiles como Grecia, Irlanda y Portugal.
Déficit acumulado por los gobierno 2008/2012
Déficit acumulado por los gobierno 2008/2012

Esta linea de actuación económica no sólo es defendida por Alemania, sino también por otros organismos internacionales como el FMI, la OCDE y que se materializa en la TROIKA.

Desde mi punto de vista, este tipo de medidas económicas supone un absoluto desastre para la economía de los países afectados como se ha podido comprobar a lo largo de la historia y que hunde aún más la productividad y la competitividad de la economía real.

Cualquier medida que no tenga como elemento de partida el consumo interno, base del crecimiento y de la expansión económica real será un fracaso.

El ejemplo de una política de estímulo es precisamente el paradigma de los neoliberales, Estados Unidos, donde el consumo interno supone el 70% del PIB, mientras que en España  esta veinte puntos por debajo y continua deteriorándose por efecto del desempleo y de la bajada de salarios.

China que se ha dado cuenta de los peligros de basar una economía en las exportaciones y el ladrillo esta tomando medidas serias de estímulo del consumo interno para compensar los peligros de la de la debilidad del mercado exterior y de la burbuja inmobiliaria.

Estos dos ejemplos de apuesta por la demanda interna resultan ser dos países exitosos en un periodo de profunda crisis económica a nivel mundial.

En conclusión, es como si quisiéramos mejorar el coste de la leche y le dijéramos a la vaca  que se tendría que buscar la vida porque el ganadero nos sale muy caro. Estimados señores del gobierno, las vacas son animales y las ordeñadoras no funcionan solas. 

Sin demanda interna y sin salarios dignos, nunca habrá recuperación económica real y sólo servirá para aumentar los beneficios de las grandes corporaciones que son precisamente las que menos aportan a la economía y al crecimiento. 
 
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