La jornada de hoy no es más que producto de dos factores; el primero decepción por los discursos de ayer y segundo, recoger beneficios antes de que empeoren la situación actual.

Las bolsas asiáticas han cerrado en negativo tras la lectura del discurso de Obama y el de Bernanke aun cuando los datos macroeconómicos fueron mixtos y las europeas leyendo la situación desde la desilusión van profundizando en las perdidas.

El discurso de Presidente del BCE, Trichet fue el único que dio alguna buena noticia pues consideró que la inflación está controlada en estos momentos encontrándose en el 2,5%. Este cifra aunque es superior a objetivo marcado por el BCE del 2%, se prevé que en el corto plazo alcance el 1,7%. Este objetico de inflación permitirá la bajada de los tipos de interés del 1,5% en la actualidad con el fin de estimular el crecimiento económico.

En el lado negativo, Trichet ha reconocido la desaceleración del crecimiento dela UE, revisando la cifra a la baja para el 2011 al 1,4% vs 1,5% y en el 2012 y 1,8 vs 2,3%. También reconoce que el crecimiento de las dos mayores economías europeas, Francia y Alemania es muy bajo o nulo.

Como elemento anecdótico, Trichet sigue defendiendo que la banca europea tiene liquidez de sobra, frete a la Lagarde del FMI que avisa de la falta de liquidez en los próximos seis meses.

Cambiando de continente, el discurso de Bernanke se puede calificar en la línea habitual del Presidente de la FED, habla criptica y no propone nada. De tal manera que sigue diciendo que se aplicaran las medidas necesarias para estimular la economía, pero no dice ni cuales, ni cuando.

En conclusión, habrá que esperar a la reunión de la FED del 20/21 de septiembre para conocer cuales serán las medidas que va a tomar la FED para estimular la economía norteamericana.

El tercer y último discurso de la jornada fue el de Obama, quien presentó un plan de $447.000M, basado en la reducción de impuestos para los trabajadores y los pequeños empresarios y en la creación de infraestructuras.

El discurso de Obama se mueve entre dos aguas, por un lado supone un movimiento político con el fin de mejorar su popularidad y obligar a los Republicanos a aprobarlo. La bajada de impuestos es defendida como algo prioritario por el partido Republicano.

Por otro, está cargado de buenas intenciones pero su repercusión real sobre la economía norteamericana será escasa. La medida repercutirá entre el 1% y 2% del PIB y podría crear en torno a 1.900K empleos, reduciendo la tasa de desempleo en un 1%.

Este plan sólo afecta a una parte de la economía norteamericana aunque se espera que en las próximas semanas presente medidas para la estimulación del mercado de la vivienda.

En la jornada de hoy no hay referencias macroeconómicas importantes y seguramente veremos la repercusión de los discursos del día de ayer en los mercados. Aunque esta lectura es más bien negativa.
 
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