En el día de hoy asistimos en la apertura a una fuerte subida de los índices españoles e italianos y unos moderados números rojos del resto de las plazas europeas. Situación antagónica de lo ocurrido en los mercados asiáticos, que se han visto arrastrados a bajadas superiores al 2% por la bajada de calificación de S&P de la deuda soberana norteamericana de AAA a AA+. A esta bajada, hay que añadir la perspectiva negativa que no descarta nuevas bajadas.

La decisión de S&P ha sorprendido a los mercados, que habían asumido la perspectiva negativa, pero no la bajada de calificación. Ante esta decisión, que lo único que ha hecho es mostrar de forma fehaciente la situación de la administración norteamericana y los fallos de un plan aprobado en l el último segundo y que no satisfizo a nadie. La reacción de la administración norteamericana ha sido intentar desprestigiar el análisis de S&P, utilizando la misma estrategia de Europa, estrategia que por cierto, no funciono.

S&P plantea dos problemas básicos que ya se he comentado en otros análisis. La insuficiencia del techo de endeudamiento y segundo, la falta de acuerdo entre los dos partidos políticos, que impiden realizar una política económica coherente.


Si la administración norteamericana, independientemente del partido político que gobierne no hace un esfuerzo de unidad, no conseguirá evitar una segunda crisis económica. En esto momentos es necesario implementar medidas, que permitan a largo plazo tanto un mayor techo de endeudamiento, que permita superar los problemas de default más allá del 2014 y un recorte en el gasto en la administración más el aumento de los impuestos que permitan la disminución del déficit. ¿Cómo van a llegar a este acuerdo Demócratas y Republicanos? Simplemente, olvidándose de sus diferencias y potenciando lo que les une, para conseguir tomar medidas a tiempo, adelantándose y los acontecimientos.

Los avisos de las agencias, permiten tomar medidas antes de que los acontecimientos desborden la situación y hagan que la que las medidas que valen ahora, después carezcan de validez.

Por lo que respecta a Europa, las medidas tomadas por el BCE, serían un ejemplo de lo expuesto en el párrafo anterior. La compra de la deuda española e italiana se debería haber hecho antes y de forma equilibrada con un fin de evitar lo que ha sucedido. Lo que no sirve de nada es lanzarse a la compra masiva de deuda soberana. Dicha compra tiene dos consecuencias; la primera es la bajada montanea de la prima de riesgo, que permitirá obtener enormes beneficios a los especuladores y en segundo lugar, cuando se acabe el dinero destinado a la compra, comenzará una subida del riesgo a la misma velocidad que bajó, permitiendo a los especuladores una nueva toma de beneficios, pero con un factor de riesgo añadido. Este factor de riesgo es la descapitalización del BCE y por ello la incapacidad del mismo para tomar medidas de contención de los mercados.

En definitiva, las medidas del BCE entrañan un gran peligro por ser medidas tomadas a destiempo y pueden suponer a corto plazo un elemento más que nos haga caer en una segunda crisis económica.

En el corto plazo podremos ver rebotes técnicos, acompañados de niveles de volatilidad muy fuertes.
En el plano macroeconómico, en día de hoy nada especial que destacar, pero si resaltar la comparecencia del miércoles de Bernake que quizás desvele las medidas que planea la FED ante la situación actual, además de las perspectivas para el segundo semestre de la economía norteamericana.
 
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