Una nueva jornada de números rojos, todos los principales índice superaron el -1,5% y en estos momentos el Down supera el 1,0%. Al mismo tiempo, la deuda soberana nuevamente está bajo presión y los CDS de España han llegado a los 430 pbs, estando en estos momentos a 412.16 pbs, un diferencial respecto al bono alemán de 389 pbs y un Tir del 6,29%; Italia no se ha quedado atrás y en estos momentos cotiza la prima de riesgo en 362.10 pbs.

Moodys y Ficht mantienen su calificación de la deuda norteamericana en AAA, pero Moodys ha puesto en vigilancia negativa la deuda soberana hasta  que se estabilice tanto el déficit. Aún estamos a la espera de la postura de S&P.

A esta presión sobre la deuda soberana y la posición vigilante de la las agencias calificadoras, hay que añadir los malos datos macroeconómicos, la encuesta ADP ha sido por de lo esperado 100K según el consenso y el dato ha sido de 114K y el ISM no manufacturero ha estado por debajo de las expectativas con una cifra de 52.7 mientras que el consenso preveía 56.9. Estas cifras no son nada más que el adelanto de los datos verdaderamente importantes de la semana. En el caso de Europa, la decisión sobre los tipos de interés y el posterior discurso de Trichet mañana jueves y el viernes la producción industrial de Alemania. Y en Estados Unidos el viernes la Tasa de desempleo, aunque con el dato de la ADP ya nos avisa que el dato de empleo del viernes no será bueno.

Frente a este ambiente de incertidumbre, no quisiera dejar pasar por alto las palabras del presidente de España J.L.Zapatero, que ha declarado que la situación de la deuda española no es preocupante, ya que en agosto los mercados tienen poco volumen. Me gustaría indicarle al señor Zapatero, que algo tampoco importante ha provocado que el nivel de riesgo de su deuda llegue a los 430 pbs   y un Tir superior al 6,30%, y que en estos momentos la posibilidad de un default es del 30.43%. Esta actitud, que he denominado como la del avestruz; esta actitud es la que ha provocado la firma por parte de la UE de un acuerdo sobre Grecia que es papel mojado y también una aprobación fuera de tiempo del techo de endeudamiento   de la administración norteamericana.

Lo que ya resulta evidente, es que cualquier medida económica tomada por parte de cualquier político resultara ineficaz y que deberán ser los propios mercados, los que de forma natural se autorregulen y los ciudadanos con su esfuerzo personal hagan que la economía vuelva por el buen camino. Yo por lo menos no veo otro camino, aunque el que describo será un camino de sufrimiento, al menos   permitirá ver una luz al final de este.

Mañana y el viernes serán nuevos días de alta volatilidad, por lo que recomiendo, que los inversores menos avezados, se mantengan al margen para evitar males mayores, y no olviden, ahora estamos en “Días de vino y rosas”.
 
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