En los análisis de estas semanas atrás siempre me he mantenido en una posición conservadora frente a las pequeñas alegrías de los mercados y creo que ha sido acertado. En estos momentos los inversores han dejado de lado los datos macroeconómicos para centrarse en los movimientos políticos y sólo miran hacia la macroeconomía cuando el dato es negativo. La sensación que tengo, es que el dinero sufre un estado de paranoia tal e incertidumbre, que no está dispuesto a sumir ningún tipo de riesgo hasta que no se estabilice la situación política. La aversión al riesgo en estos momentos es máxima.

El acuerdo llegado en los Estados Unidos sobre el techo de endeudamiento padece de elementos desestabilizadores similares a los del acuerdo europeo sobre el segundo rescate griego.

En primer lugar es un acuerdo que no ha conformado a nadie, tanto el ala izquierda de los Demócratas, como el ala derecha de los Republicanos han votado en contra, en concreto 95 Demócratas y 66 Republicanos. Esta división, probablemente provoque problemas a corto plazo para Obama, provocando una situación de inestabilidad.

En segundo lugar, han caído en el mismo problema que los políticos europeos y tan criticado por los propio políticos norteamericanos, han tardado demasiado en llegar a un acuerdo. Reaccionar a tiempo es vital para dar confianza a los mercados; mientras que la lentitud proporciona incertidumbre.

En tercer lugar, esta tardanza puede provocar la bajada en la calificación de las agencias de la deuda soberana de Estados Unidos, con la consecuencia directa del aumento de costes y la posibilidad de un nuevo default antes de lo previsto en el acuerdo.

En el aspecto macroeconómico los datos tampoco ayudan a mejorar la confianza y como ya hemos dicho, el PIB norteamericano muestra de manera manifiesta la debilidad en el crecimiento y a esto tenemos que unir el ISM manufacturero peor de lo esperado, el consenso mantenía un dato de 54.5, mientras que el dato real estuvo muy por debajo de lo esperado en 50.9.

Las primeras víctimas de esta situación de incertidumbre han sido los países europeos con riesgo de contagio, España Italia y Bélgica, que si bien al conocerse la noticia del acuerdo, la deuda soberana de estos países mejoro, pero rápidamente esta situación se giró llegando a niveles del 19 de julio y en el día de hoy esos niveles han sido superados.

En estos momentos los CDS de España están a 414.15 pbs, con un incremento del 7,02% y respecto al Bono alemán 381 pbs, siendo el diferencial de 6,26%.

Los CDS de Italia y Bélgica, cotizándose el primero a 362.76 pbs y la segunda 227.40 pbs.

Pero aún veremos más consecuencias de este tardío acuerdo norteamericano.

En el plano macroeconómico esperábamos los datos sobre consumo personal de Estados Unidos, que equivalen a dos terceras partes del PIB y han sido una decepción, arrojando un dato peor de lo esperado -0,2%, mientras que el consenso preveía  un 0,2%.

Parece claro, que mientras los políticos toman medidas a destiempo, los ciudadanos prefieren guardar el dinero para hacer frente a los malos tiempos que se avecinan. Esta sensación de inseguridad e incertidumbre reduce el consumo y por lo tanto la posibilidad de reactivar la economía.

Por desgracia se avecinan tiempos turbulentos para los mercados y la posibilidad de un enfriamiento económico en el segundo semestre del año aumenta y con ello una segunda recesión.

La única conclusión que puedo sacar es, que mientras no se estimule el empleo y los políticos sigan peleando por sus miserias, las posibilidades de salir de la actual crisis se desvanecen y cuando ya sea un hecho se llevaran las manos a la cabeza, pero para entonces, las medidas que se pueden tomar hoy, ya no valdrán y sólo nos quedará pasar el trago amargo, lo mejor que pueda cada uno. 

 
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