El día de ayer el pánico fue la noto predomínate en los mercados. Los rumores sobre la bajada en la calificación de la deuda soberana francesa, volvieron a crear una nueva situación de incertidumbre frente a la deuda soberana y de nada sirvieron los comunicados de las tres agencias de calificación desmintiendo la bajada de calificación de la deuda soberana francesa.

Los mercados actuaron de forma visceral y castigaron fundamentalmente al sector bancario, y más en concreto a Societe General, sobre la cual surgieron rumores e falta de liquidez. Esta pánico, invadió el sentimiento de los inversores norteamericanos y esto supuso una bajada del -4,62% en el Down, el NASDAQ  un -4,06% y el S&P -4,42%.

Como no podía ser menos, las bolsas asiáticas también han sufrido bajadas, aunque de forma más moderada y ayudada por los futuros de Chicago, que se encuentran en positivo.

La situación de Europa a la apertura de la sesión, ha sido de subidas generalizadas, pero en estos momentos, los números rojos vuelven a la renta variable europea, alcanzando en estos momentos los mínimos de la sesión.


En estos momentos, los inversores han optado por valores refugio como por ejemplo el oro, que ha llegado a traspasar la barrera de los $1.800.

Ante este panorama, ¿qué hacen los políticos? En el caso del gobierno francés, en el día de ayer, su presidente se reunión con el presidente del Banco de Francia para estudiar nuevas medidas para la reducción del déficit.

El presidente de Italia, también se reunió en el día de ayer para añadir nuevas medidas a las ya aprobadas para buscar el equilibrio presupuestario que le permita la reducción del déficit.
Ambas reuniones envían señales a los mercados positivas y que se está buscando una solución a la actual crisis, pero de nada servirán los esfuerzos individuales, sino se buscan medidas para el conjunto de la Unión Europea.

La Unión Europea sigue sin dar señales de cohesión y el Banco Central Europeo tampoco ofrece alternativas creíbles a los mercados. La actual situación exige una política económica común y que los políticos de todos los países miembros dejen a un lado sus diferencias particulares y remen en la misma dirección. Y para que esto suceda, lo primero que tienen que hacer es materializar el plan aprobado en julio. Esta actuación, podría marcar un cambio de tendencia tan necesario en estos momentos.

En el día de ayer, sorprendió la reunión no programada entre Bnernanke y Obama para tratar la situación actual. Dicha reunión, disparó de nuevo rumores sobre el tan ansiado QE3. Aunque la posición de la FED de momento es esperar y ver si el actual enfriamiento de la economía norteamericana se mantiene en el tiempo, o consigue recuperarse.

Los datos macroeconómicos del día de ayer fueron dispares. El Banco de Inglaterra avisó que la inflación en ese país podría llegar a un 5%, aunque considera que aún hay margen de maniobra.
En Francia, la producción industrial se contrajo al -1,6%, esta contracción hace prever que no será posible alcanzar el objetivo de déficit fijado por el gobierno francés.

El día de hoy no tiene datos macroeconómicos de importancia, si exceptuamos el informe del BCE y la balanza comercial de Estados Unidos.

El informe del BCE, hace hincapié en el control de la inflación y la necesidad de ajuste en las políticas fiscales de los países miembros para evitar tensiones sobre la estabilidad de los mismos. Además resalta la alta incertidumbre de los mercados. En definitiva, no ha aportado nada nuevo.

En la jornada de hoy, como en los días anteriores, se basará, en tres factores. El primero, la referencia de las bolsas norteamericanas. El segundo, los rumores que surjan a lo largo de la jornada y el tercero, los movimientos de la deuda soberana. A todo esto debemos añadir la alta volatilidad, nota predomínate en las últimas semanas.

 
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