En día de hoy y a lo largo del fin de semana he podido leer numerosos análisis sobre el test de stress de la banca europea y he observado que si bien en el primer momento, no hubo muchas valoraciones positivas sobre los resultados generales, a lo largo del fin de semana, esta postura ha variado y he comenzado a leer palabras como “buenos resultados”, “la mayoría de las instituciones financieras pasan sin problemas”, o “la banca española ha demostrado su fortaleza (5 de los 8 suspensos, son españoles)” etc.

La verdad es que no resulta agradable ser la nota discordante en esta nueva ola de bondad sobre los resultados. Empezaré por lo positivo, el test de stress ha sido un intento de transparencia por parte de la banca europea, este intento lo valoro en alta medida.

Pero mi posición sobre los datos se mueve entre prudente y lo negativo. Me explico, las pruebas han sido estimadas en escenarios bastantes benéficos, hubiera sido necesario utilizar escenarios más extremos, para poder conocer la auténtica solvencia del sistema financiero. Digamos que en términos universitarios se ha convertido en una asignatura “María” (fácil de aprobar).

Por otro lado, han obviado el uso de pruebas de esfuerzo en lo que respecta a la exposición de las entidades financieras a la deuda soberana. Este hecho invalida en la situación actual las pruebas. Es como si dos agricultores  hablaran de la cosecha de la próxima primavera, mientras se agostan los campos de la cosecha que tienen que recoger ahora.

La deuda Griega sigue siendo el factor determinante  de la crisis de la deuda soberana esta semana. El Euro grupo plantea una reunión de urgencia para el jueves, pero como siempre suenan tambores de guerra entre los socios. Alemania ya ha dicho que no está de acuerdo con la participación de entidades privadas en segundo palan de griego, e incluso amenaza con no participar en la reunión. Si se diera esta situación, los resultados de la cita del jueves carecerían de validez.  Además han declarado fuentes comunitarias, que antes de celebrar la reunión, es necesario salvar ciertos obstáculos técnicos. Es probable que esta reunión no llegue a producirse el jueves y se retrase.

Ante este panorama, mi reflexión es la siguiente; ya ha terminado el tiempo de buscar opciones y utilizar la dilación como un arma para rebajar tensión. Ahora hay que buscar soluciones que comienzan con un acuerdo referente al segundo tramo del rescate a Grecia. Pero quizás no tanto por Grecia, como por evitar el riesgo del contagio sobre Italia y España. UE, el Ecofin, etc, todos deben entender, que si quieren mantener viva la UE, deben impedir la suspensión de pagos de Grecia, pues la consecuencia directa en los mercados puede provocar efectos demoledores, que en última instancia pueden derivar un una nueva crisis estructural.
Al otro lado del Atlántico, el nivel de endeudamiento de la administración norteamericana sigue siendo el elemento tensor de los mercados. Aunque en este caso es probable que Republicanos y Demócratas lleguen a un acuerdo de mínimos que permita resolver la situación antes del 2 de agosto, pero en cualquier caso, mientras no se llegue a este acuerdo, la volatilidad, la inseguridad de los inversores y una sobre tensión, estarán presentes en los mercado.

Como elemento positivo que hasta este momento ha conseguido calmara los mercados, son los resultados Corporativos. Esta semana se esperan los resultados de Goldman Sachs, Morgan Stanley y Bank of America, y gigantes tecnológicos como Apple, Microsoft e Intel.

Cambiando de asunto, en el plano macroeconómico en el día de hoy no hay grandes datos que destacar. En 
Estados Unidos el índice inmobiliario NAHB. Hay que esperar a los próximos días para recibir datos de mayor importancia en el plano macro. 
 
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