Esta semana básicamente ha girado sobre tres pilares fundamentales, el primero la crisis de la deuda soberano de la zona euro. Segundo, el test de stress del sistema bancario europeo y tercero el techo de endeudamiento de la administración norteamericana.

En primer caso, los primeros días de la semana fueron terribles para la deuda soberana, llegando los CDS de España, Grecia, Irlanda, Portugal y Bélgica a niveles nunca alcanzados. Pero a mediados de semana parecieron relajarse para los países   de mayor exposición y aunque pasó a un segundo plano la deuda soberana. Esto permitió a las bolsas europeas volver a los números verdes. A la espera de los resultados del test de stress bancario del viernes.

Pero desde mi punto de vista, esto sólo fue un espejismo: en esos días de aparente paz, se ha podido observar como los inversores del mercado secundario obtenían beneficios de las deudas más altas vendiendo CDS y presionaban aquellas deudas soberanas de mayor solvencia, como son las de los países nórdicos y al bono de referencia alemán, preparando el terreno para un ataque en mayor profundidad para las próximas semanas.

A esta situación se añadió la situación deficitaria de una potente economía como es la de Italia, con una deuda superior al 120% del PIB. Italia que había tenido el colchón de protección de países como España y Bélgica hasta ese momento, pero a diferencia de la política de la UE, el gobierno reacciona ante la presión  sobre su deuda anunciando con enorme rapidez un paquete de medidas de ahorro de €47.000M. Aun cuando este es un paquete importante, los mercados no lo consideran suficiente y siguen presionando a la deuda soberana  italiana, pero de   nuevo el gobierno actúa con eficacia y consigue aprobar un plan de austeridad de €79.000M, hasta 2014. Plan que consigue una respuesta positiva por parte de los mercados y hace que cese la presión  sobre su deuda, más aún el jueves emite deuda por valor de €2.966M colocándola sin ningún problema.

A este mar de fondo, el jueves nos desayunamos el jueves con la recalificación de Fitch de la deuda griega de B+ a CCC, o probabilidad inminente de impago. Esta clasificación que se une al punto de vista ya expresado la semana anterior por S&P, si bien no produce un impacto importante en los mercados, por un lado sí que se convierte en un elemento orientador para lo que va a suceder esta semana que  entra, que será una fuerte presión sobre la deuda soberana y por otro lado, ponen nuevamente al descubierto la falta de capacidad política de las instituciones europeas para hacer frente a una situación de crisis.

En este sentido, la semana pasada hubo dos reuniones de la UE con el fin de buscar una solución consistente al segundo tramo del rescate de Grecia y ambas fueron un fracaso. Incluso hubo un intento de una tercera reunión para el viernes, que gracias al sentido común alemán no se celebró proveyendo que no se llegaría a ningún acuerdo.

Ante este fracaso las declaraciones de diferente responsables fueron de lo más variopintas. Desde legislar la prohibición de calificación de aquellas deudas soberana en rescate, técnica de matar al mensajero. O recomprar con los fondo europeo para el rescate la deuda de los países bajo presión, técnica futbolística, de vamos echando balones fuera que vamos a ganar. O aumentar la participación voluntaria de los bancos europeos de la deuda del segundo rescate, técnica de que otros asuman nuestra propia incapacidad.

Mi conclusión en este apartado es que la única solución que tiene entre manos los políticos europeos es, “vamos tapando agujeros y ganar tiempo a ver si se arreglan solos los problemas”.

Por desgracia, Europa tiene unos dirigentes que priorizan sus intereses particulares y no el bien común.

El segundo asunto que preocupó durante la semana fue el test de stress de la banca europea. Los resultados sobre los 91 bancos analizados, ocho bancos quedarían por debajo de un ratio del 5%, dieciséis entre el 5%/6% y una necesidad de capitalización de €2.500M para los ocho bancos suspendidos y la necesidad de aumento de capital para los dieciséis con un ratio 5%/6%.

El escenario se basaba en una situación de paro del 21%/22% y un descenso de PIB 1%/1.1%. Este escenario, en el caso de España, no era necesario realizar un futurible, pues esa situaciones posibles ya se habían dado, no olvidemos que por ejemplo el paro ha llegado al 21%.

Las pruebas han sido un intento de transparencia, pero realmente no han servido para nada. Las pruebas han obviado problemas relevantes como el de la deuda soberana, y ha tratados otros factores de manera bastante flexible, por lo que los datos aportados no nos proporcionan la verdadera realidad ante una situación de crisis extrema. Mi conclusión sobre el test de stress es que Europa no está preparada para una segunda situación de crisis y que al menos una cuarta parte de sus bancos entrarían en suspensión de pagos, o quebrarían.

Mientras Europa no tome medidas más estrictas en el control del gasto de las administraciones y habiliten políticas prioritarias en la creación de empleo de calidad para incrementar el consumo interno, se mantendrá en una situación lateral o incluso de retracción de la economía.

A la crisis de la deuda soberana europea, se añade un nuevo factor de presión venido del otro lado del charco, el techo de financiación de la administración norteamericana, tercer asunto de la semana y que será un  factor determinante en la dirección de los mercados.

La fecha tope de aumento del techo de endeudamiento de la administración norteamericana es el 2 de agosto. Pero ya durante esta semana pasada tanto Republicanos, como demócratas han mantenido reuniones para poder llegar a un acuerdo antes de la presentación en las cámaras parlamentarias.

De hecho durante el fin de semana se han intensificado las reuniones con el fin de llegar a un acuerdo lo antes posible.

Si bien los mercados estarán evaluando la repercusión de la bajada de AAA al 50%, según avisaron Fitch y S&P, mi impresión es que se va a llegar a un acuerdo que disolverá este problema de la deuda norteamericana. Más aun, llegarán a un acuerdo en el aspecto del déficit público creíble que beneficiara a los mercados aumentado la distancia entre los parquets europeas y norteamericanos.

A esta situación se añadiría las medidas que esta dispuesta a aplicar la FED para el estímulo de la economía.

Por no hablar sólo de elementos negativos, los resultados corporativos de las grandes compañías norteamericanas han superado las expectativas de los expertos, hablamos de Alcoa, JP Morgan Google.

Por último voy a poner la situación actual de los CDS europeos, que pueden servir de guía para la semana:

Grecia 2.874,34; default 86.78%.
Portugal 1.213,16; default 62.74%.
Irlanda 1.217,23; default 62.16%.
España 346,53; default 26.50%.
Italia 303,56; default 23.69%.
Bélgica 203,42; default 16.71%.
Alemania 59,87; default5.24%.
Francia 112,46; default 9.70%.

 
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