Esta semana se ha movido entre la falta de concreción de la Unión Europea sobre los detalles que permitirán llevar adelante el acuerdo sobre el segundo rescate griego y la falta de acuerdo de los políticos norteamericanos sobre el techo de endeudamiento de la administración pública.
Este ambiente de incertidumbre política y unos datos macroeconómicos no demasiado buenos, han hecho que los números rojos hayan predominado en los índices bursátiles mundiales.

Esta semana, nos ha mostrado la difícil convivencia entre la política y los mercados. La idea de la no intervención del Estado en el mercado cuando las cosas van bien y la intervención del mismo cuando las cosas van mal, no funciona. Por lo tanto es necesario replantear la función de la política en los asuntos económicos.

La política deberá establecer criterios más estrictos de control sobre las operaciones financieras, estableciendo una mayor provisión de fondos en función del riesgo a sumir por parte de las instituciones financieras. Por otro lado, sería conveniente la creación de bancos públicos que acojan a los ahorradores delas instituciones con posibilidad de quiebra con el fin de protegerles de las malas gestiones y asegurar el dinero en depositado en dichas   instituciones.

Estos bancos públicos nacerían del capital solidario depositado por el conjunto de las entidades financieras y no de las arcas públicas.

Esta medida permitiría la autorregulación del mercado, eliminado los bancos o instituciones financieras que realizaran una mala gestión. En definitiva, si gestionas mal, no va a venir en tu ayuda el Estado, sino que quebraras, tu patrimonio saldrá a subasta y desaparecerás. Esto sería un estímulo por los buenos gestores que verían afianzada su posición en el mercado y eliminaría las distorsiones provocadas por los malos gestores.

Esta sugerencia, permitiría a los estados trazar una política económica más estable, que se centrara en la verdadera tarea de la política económica, que es la creación de empleo, el estímulo del consumo interno, la creación de infraestructuras, estimulación a la exportación, promoción de la competencia, inversión en I+D, etc. Y no en salvar a instituciones privadas mal gestionadas.

Manteniéndonos por desgracia en el terreno político, e elemento que va a determinar la semana, es el acuerdo sobre el techo de endeudamiento de la administración norteamericana con el fin de evitar el default selectivo. De momento las posturas siguen irreconciliables, y todo depende de la votación que se realizará esta tarde a las 17.00 hrs GMT. Para que los demócratas consigan la ampliación, necesitarán que al menos 7 senadores republicanos les apoyen, tarea difícil aunque en estos momentos no se considera imposible. Habrá que estar atentos a la votación.

Si no se llegara a un acuerdo que podría pasar. Es difícil de saber, esta situación es novedosa. Algunas voces mantienen que el default selectivo, no tendría más que una repercusión a corto plazo y la economía norteamericana se recuperarían sin problemas. Los argumentos a favor de esta postura se basan en lo sucedido a países como Japón, Canadá y Australia. Además, mantienen que esta crisis permitirá ordenar las cuentas públicas y que esto provocará en el medio plazo una situación de mayor estabilidad.

Desde mi punto de vista, la situación de Estados Unidos no afecta únicamente a este, sino que como referente de la economía mundial, cualquier elemento desequilibrante supone un Tsunami para el resto de economías. A este deberíamos añadir el enfriamiento del crecimiento en Estados Unidos, reflejado en el mal dato del PIB, con un crecimiento del 1,3%, frente al consenso que preveía ente el 1,5%/1,9%. La debilidad de la economía europea, la delicada situación de Japón debida a los desastres naturales. Y la guinda que colma el vaso, los riesgos inflacionistas de la economía China.

Por todas estas razones, los políticos norteamericanos deben llegar a un acuerdo por simple necesidad y además que los detalles del acuerdo no tengan consecuencias en el corto plazo, sino que permitan un desarrollo sostenido de la economía norteamericana.

Los datos macroeconómicos más relevantes esta semana serán el PMI chino el lunes, la ventas minoristas en la Unión Europea el miércoles, el jueves informe sobre la política económica emitido por el Banco de Inglaterra, además del dato sobre la compra de activos de dicho Banco. El viernes los dos datos quizás más importantes de la semana, la tasa de desempleo y las nóminas no agrícolas del mes de julio en Estados Unidos.

Esta semana que viene está llena de incertidumbres si no llegan a un acuerdo Demócratas y Republicanos. Lo único que se puede hacer es esperar, ver que pasa y actuar en consecuencia.
 
Top