Hoy como los días anteriores, no nos queda más remedio que hablar de la crisis griega. La situación en este momento es la siguiente, por un lado, hoy y mañana hay una huelga general que pretende presionar a los políticos para que no aprueben el plan de ajuste. Por otro, el primer ministro griego, declara, que no hay más alternativa que aprobar el plan de ajuste, para poder seguir adelante.

Mi lectura de esta situación es la siguiente; pase lo que pase en la votación, se creará una fractura a nivel social entre la clase política y la sociedad griega, que perdurará en el tiempo y tendrá repercusiones a medio y largo plazo en el modelo social griego.

Por otro lado, comienza a preocupar, o más bien, añade una preocupación más,  la inexistencia de un plan B por parte de la Unión Europea por si no se aprobará el plan de ajuste. Ante esta contingencia, algunos analistas hablan de la posibilidad de hacer frente a los vencimientos más inmediatos mediante un crédito de urgencia y esperar a tiempos mejores para hacer efectivos los fondos del pan de rescate.

Si se diera esta circunstancia, penalizarían de forma inmediata a la deuda soberana de países como España, Irlanda, Portugal, en incluso Italia, aumentando su prima de riesgo, ante el posible contagio a dichos países por la crisis griega.

Como nota positiva, es necesario decir que el gobierno chino, ha declarado, que mantendría sus inversiones en deuda europea, por considerar que su rentabilidad es interesante a largo plazo.


Por lo dicho anteriormente, habrá que estar pendientes de la deuda soberana y que esperar que no sobrepase el los 300pbs, que según los expertos consideran de no retorno. También habrá que vigilar los movimientos de Francia y Alemania, con la banca privada, en la búsqueda de un plan alternativo. Ambos, ya han llegado a un acuerdo para la financiación griega, en el caso de Alemania 10.000/20.000M y el caso de Francia, modificación del vencimiento de los bonos, cambiándolos a un vencimiento a 30 años y aportación a medida que vayan llegando los vencimientos.

Otro asunto fundamental que preocupa a los mercados es el test de stress de julio.  En este sentido ya están saliendo propuestas que piden un aumento de core de entre un 1% y un 2,5%, quedando establecido un capital mínimo de 8%/9,5%. Este aumento pretende reducir los riesgos sistémicos que puedan producir las treinta mayores entidades financieras del mundo.

La conclusión para esta jornada, es que los mercados se mantendrán en un estado de espera hasta que se aclare la situación griega y la volatilidad, además de la disminución del volumen de contratación, serán los dos factores que más destaquen.

 
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