El entorno de Herri Batasuna, ahora denominado Sortu, tras la sentencia de la Sala 61 del Supremo, nuevamente intenta filtrase a través de los poros del sistema legal.

La sentencia en su día indico las diferentes interpretaciones mediante los votos particulares de tres magistrados. Gracias a las pistas recibidas, Sortu intentará que la sentencia sea revocada o al menos que deje de ser efectiva con el fin de poder llegar a las elecciones y presentarse.



Los miembros de Sortu saben perfectamente que si consiguen presentarse a las elecciones, la posterior ilegalización será lenta, pues supone ir expulsando uno a uno a cada de los miembros electos.

Los límites de la democracia
Reamente resulta complicado establecer límites entre lo legal y lo moral. En el caso de Sortu, sabe perfectamente reconocer los fallos del sistema judicial y de las leyes agarrarandose a ellos como un clavo ardiendo.

El entorno de Herri Batasuna intentará mediante los estatutos de los diferentes partidos que presenten dar una forma legal aceptable, pero lo que han demostrado hasta ahora, es que lo único que quieren es llegar a las instituciones con dos fines.



El primero, sería volver a crear un entorno de miedo y presionen la sociedad vasca a través de los ayuntamientos. Este método ya les funcionó en el pasado.

En segundo lugar, acceder al dinero público para poder financiar todas las actividades de la banda y volver a retomar el camino del terror que tan acostumbrados nos tienen.

Defensa de la democracia
Hasta el momento, se ha comprobado que mejor método para luchar con los terroristas y su entorno, es la expulsión de las instituciones, ya que pierden financiación e influencia y como consecuencia de ello, poder dentro de la sociedad.

La única manera de admitir a los miembros de la ilegalizada Batasuna en el juego democrático, es el abandono de las armas de ETA y la aceptación de las reglas del juego. Cualquier otra manera, sólo volverá a herir a esta piel de torosobre la que caminamos todos.
 
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