Sálvame de Telecinco supone el renacimiento del mito de Saturno devorándose a sus propios hijos. Así como Saturno llega a un acuerdo con su hermano Titan para poder gobernar en el mundo de los dioses. El programa Sálvame, parece haber llegado a un acuerdo con Telecinco, devorando a sus propios colaboradores a través del fallido programa de La Caja.


El origen
La historia de Sálvame comienza en abril de 2009 y ya desde el primer momento consiguió cautivar al espectador con su frescura y vitalidad. Hacía sentirse al televidente como si los colaboradores estuvieran sentados en la mesa camilla de casa y de alguna manera le hicieran participe de los cotilleos de los famosos.

Todo funcionó a las mil maravillas hasta que llegó el aumento del número de horas de emisión del programa, cuatro horas consecutivas. A las pocas semanas se dieron cuenta que las noticias del mundo del corazón no eran suficientes para poder rellenar tantas horas de programación, ni tan siquiera con los innumerables anuncios que introduce Telecinco en su programación.

El programa comienza un proceso de deshumanización de los famosos más populares, mostrando a su audiencia las partes más sórdidas de cada uno de ellos. No es necesario nombrar como los asuntos judiciales y de corrupción que llenan las horas de programación. Pero todo tiene un límite y con el paso del tiempo y la saturación del espectador abandonan esta línea de trabajo.

El desarrollo
Cuando los famosos con cierto pedigrí ya habían sido explotados hasta la extenuación, les llegó el turno a aquellos que eran famosos por haber estado con famosos.

En este estadio del desarrollo del programa Sálvame, el denominado “personaje”, al que se podría definir como aquel sujeto al que se le despaja de todas sus cualidades humanas, se le expone como un objeto carente de sentimientos al escarnio público.

Estos famosos de segunda línea se ven expuesto a todo tipo de escándalos, y cuando no hay escándalos, los propios personajes siguiendo la jerga de la prensa del corazón realizan montajes con el fin de poder seguir subsistiendo de las migajas del espectáculo.


Esta etapa podía denominarse “El circo”, un personaje tras otro es exprimido al máximo y después lanzado a la máquina de picar donde se le pierde el rastro y no vuelve a aparecer. Ha dejado de tener interés para el público.

Esta etapa, como ocurría en el circo Romano con los gladiadores considerándolos meros objetos de diversión, no se les concedía la consideración de ciudadanos con lo cual era fácil eliminarlos o encumbrarlos según sus éxitos en la arena. En Sálvame, ocurre lo mismo, los personajes deshumanizados, en función de sus méritos en la arena del plató, son encumbrados o eliminados. Los índices de audiencia mandan.

La endogamia
En esta etapa los personajes de segunda línea pierden relevancia y comienzan a crearse historias alrededor de los colaboradores del programa, de tal manera que ya no resulta tan importante ir a la búsqueda de la noticia, sino que la noticia esta de manera permanente en el propio plató.



A partir de ese momento comienzan a crear audiencia sobre Rosa Benito, Lidia Lozano, etc. Pero el elemento más potente del programa, Belén Esteban o su represéntate, se dan cuenta del giro y aprovechan la ocasión para firmar un contrato millonario con la productora y en ese momento Belén Esteban pasa de ser importante en la estrategia del programa, a ser un elemento fundamental.

Como ejemplos, pondría su operación de cirugía estética o la televisada y exprimida aventura sentimental de su marido.

Una nueva vuelta de tuerca en Sálvame
El estado actual del programa Sálvame da una nueva vuelta de tuerca para poder mantener su posición en la parrilla de Telecinco. La nueva etapa la podríamos denominar “el renacimiento del mito de Saturno”.

En esta nueva etapa, los espectadores del programa actúan como adictos al formato, exigiendo que aún se vaya más allá. Se exigen emociones más fuertes, que les permita experimentar el placer de poder alzar su dedo pulgar hacia arriba dando el beneplácito de continuidad, o colocarlo hacia abajo, acabando con el formato.

Como Saturno, con el fin de mantener su posición de reinado decide exponer mediante "La Caja Deluxe" la vida más íntima y personal de cada una de las personas que colaboran en el programa y exponerlas al público en espera de su decisión.

Continuara…
No voy a caer en el cinismo de que yo sólo veo la segunda cadena y que estos programas son basura. Naturalmente que los veo de vez en cuando e incluso en algunas ocasiones me dejo enganchar por el formato. Pero esto no significa que no me plantee dudas sobre la moralidad y la trasgresión de los límites de lo aceptable.

Tampoco voy a demonizar a Sálvame, más bien creo que puede ser elemento que nos ayuda a comprender los valores imperantes en nuestra sociedad, más aún, creo que debiéramos darles las gracias por avisarnos hacia donde vamos y poder preguntarnos, si realmente queremos que ese futuro para todos nosotros y como el título de aquella mítica película de 1.951 “Quo Vadis”.
 
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