Las cajas de ahorro nacen en el contexto crisis a principios del siglo XIX y su objetivo principal es combatir la usura que acuciaba a la población española de la época. Para realizar la labor social encomendada, las cajas de ahorro, en sus estatutos se estableció que no podían tener accionistas privados y no podían repartir dividendos, por lo que sus beneficios se destinarían a obras sociales del entorno.


Como vemos, la llamada banca ética que parece un invento actual, en este país ya se practicaba en el siglo XIX. Más aun, al existir cajas independientes en todas las provincias españolas, los benéficos obtenidos por los depósitos realizados por los ciudadanos de una provincia, revertían  mediante obras sociales en la propia provincia, lo cual establecía un mecanismo de retroalimentación solidario entre la entidad de ahorro provincial y los ciudadanos de dicha provincia.



Los bancos comerciales
Este mecanismo bancario nunca fue del agrado de la banca comercial. La relación de confianza entre las cajas de ahorro y el ciudadano, era sólida y se mantenía en el tiempo. Ante esto los bancos competían ofreciendo una mayor rentabilidad y solidez.

Los intentos de la banca comercial de privatizar las cajas de ahorro con el argumento de la competencia desleal, se ha  utilizado con todos los presidentes de la democracia, pero al final, el valor solidario de las cajas, primo sobre este argumento, excepto  en  el actual presidente del gobierno Rodríguez Zapatero, que encontrado en la crisis económica la base para la privatización de las cajas.

Este ha liderado la reestructuración de las cajas de ahorro, fomentando las fusiones entre ellas para poder crear nuevos bancos en el sector comercial y que serán teóricamente competitivos en el mercado.


El primer paso en falso de las cajas de ahorro
Mientras las cajas de ahorro siguieron los objetivos para los que fueron creadas, mantuvieron un posición en el mercado estable y  sólida, pero ha habido dos factores que han determinado su fin y con  ello los bancos se han quitado de encima un molesto competidor.E

El primero de los factores, es el cambio en su política comercial. Cuando las cajas de ahorro entraron en la vorágine de la maximización del rendimiento comercial intentando emular la labor de los bancos comerciales, comenzaron a cavar su propia fosa.

La búsqueda de mayores beneficios les llevo a entrar en una dinámica que desconocían y dirigidas por supuestos especialistas en banca, comenzaron a meterse en negocios externos a la práctica cotidiana de las cajas, entrando en diferentes consejos de administración de empresas, realizaron labores de bancos de negocio, etc.

Por otro lado, ante la bonanza económica, comenzaron a conceder préstamos por cantidades que estaban fuera de toda lógica. Estos préstamos produjeron el aumento de los beneficios a corto plazo y se mantuvieron mientras duró la bonanza económica, prometiéndose un futuro idílico para estas cajas tan rentables.
A diferencia de los grandes bancos comerciales, las cajas de ahorro no establecieron las reservas necesarias para poder hacer frente a los impagos de los créditos y esto ha llevado a la quiebra técnica de muchas cajas de ahorro.

El segundo paso en falso de las cajas de ahorro
Como es sabido, el consejo de administración de las cajas de ahorro la mayoría de los miembros son políticos. Los políticos en este país tienden a favorecerse a sí mismos o a sus partidos, con lo cual, cuando han tomado decisiones dentro de los consejos de administración han primado sus propios intereses, antes de los de las cajas de ahorro y sus clientes.

Esta situación ha llevado a realizar inversiones ruinosas y  faltas de motivación social o comercial. En la prensa escrita hay innumerables ejemplos que se pueden consultar.

Que se podía haber hecho con las cajas
El Estado debería haber obligado a las cajas de ahorro a volver a sus orígenes, convirtiéndolas en banca éticas  y estableciendo en sus estatutos criterios éticos que evitaran volver a caer en los excesos del pasado.

La pérdida de las cajas de ahorro, supone la eliminación de la red de carácter social más amplia de este país y que será muy difícil o imposible volver a crear. La denominada banca ética, lo tiene realmente difícil el poder llegar a tantos ciudadanos como lo habían hecho las caja de ahorro.

El resultado final
Es la suma de los dos factores anteriormente mencionados, más los intereses políticos y los intereses de los bancos comerciales, han llevado a las cajas a realizar una serie de fusiones entre ellas con el fin de convertirse en bancos comerciales. Estas fusiones, no están pagadas con su capital, sino que se está utilizando las ayudas del FROB (Fondo de reestructuración y ordenación bancaria) que provienen del dinero público.

Es importante recordar, que las cajas de ahorro siempre han sido apoyadas por el dinero público y que todo su patrimonio pertenece a los españoles, y la consecuencia de su venta o conversión al sector privado supondrá un nuevo escarnio al erario público.

Esta reconversión de las cajas sólo supone un paso intermedio hacia su destino final, que no es otro que la fusión con los bancos comerciales o con las dos grandes cajas de este país.

Por último, destacar que el coste de la reestructuración de cajas y bancos (que son quienes han provocado la crisis actual) va a costar 50.000 millones de euros a este país y sólo por comparar, el recate de un país como Portugal costará 90.000 millones de euros. Creo que va siendo tiempo que los ciudadanos comencemos a exigir que el esfuerzo para salir de la crisis deje de apoyarse siempre del mismo lado, los de abajo.
 
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