Leyendo la una noticia del periódico 20 Minutos cuyo titular es “Alfredo Pérez Rubalcaba: a Rajoy le podría ganar a todo”. Me ha llevado a pensar en lo similar que es el concurso de Gran Hermano y la política española.

El casting
En la política se presentan al casting de las elecciones en listas cerradas. En Gran Hermano, por lo menos las hacen un casting de listas abiertas.



En la política se escogen a 350 concursantes en el Congreso. En Gran Hermano a 22.

En la política también hay concursantes reservas, como son los 264 senadores. En Gran hermano no sabemos el número.

La convivencia en la casa
En la política también nos retrasmiten el resumen de las actuaciones parlamentarias, incluyendo los momentos estelares de los diputados y ministros.  En gran hermano, nos dan diariamente los resúmenes de los acontecimientos de la casa.

En la política no hay una gala semanal, pero tampoco la necesitamos, porque si fuera así, los ciudadanos haríamos aún más gala de nuestra infinita paciencia.

En la política usan varios confesionarios, a saber, la televisión, la radio, la prensa y ahora las nuevas tecnologías. Estos múltiples confesionarios hablan con el super, en este caso los votantes y cada uno de ellos mediante diferentes estrategias intenta que se nomine al contrario. Estas estrategias pasan por la provocación, la falsedad, la injuria o el cambio de postura. En gran Hermanos hacen exactamente lo mismo.


En la política los ciudadanos magnificamos las cosas y no deberíamos exagerar sobre la Crisis, ni sobre el paro, etc. En Gran Hermano también se magnifica todo.


En la política pactan para con amigos y enemigos para relegar a un segundo plano a los competidores y que pierdan las elecciones. En Gran Hermano también hacen grupos para que expulsen semana tras semana a los rivales más directos.

La gala final
En la política hay una gala final, y  dura 15 días  cada cuatro años y el favorito de la audiencia cambia de casa. En esto sí que hay una pequeña diferencia. En Gran Hermano se van a casa cuando ganan, en la política se nos meten en casa a través de sus decisiones en el Gobierno.


En política también hay galas intermedias para ver cómo van las cosas, un ejemplo sería el debate del Estado de la Nación, o el debate sobre presupuestos, en este siempre existe miedo en los que gobiernan por si salen nominados. En Gran hermano por lo menos cada gala se puede expulsar a alguno, porque lo que es en política, no se van ni con agua hirviendo.

El ojo del Gran Hermano
En la política al contrario de Gran Hermano, son los políticos los que observan, vigilan y juzgan a los ciudadanos intentando tener un mayor control  sobre ellos. En gran Hermano, al menos son los espectadores quienes observan a los participantes y juzgan su modo de convivir y actuar, decidiendo si quieren que sigan en el concurso.

A lo anteriormente expresado sí que debo decir que hay algún rayo de luz en el control de la política y me refiero a la labor de Wiki Leaks, ejemplo de lo que debiera ser la libertad de información y que ha permitido ver a los ciudadanos como son y cómo actúan los políticos.



Es difícil que es España surja un portal similar para mostrar a nuestros políticos tal y como son.

¿Qué puede hacer la audiencia?
Como sucede en Gran hermano, al final los políticos tienen que pasar por las nominaciones y serán los electores quienes decidan quien les gobernará.

Pero me pregunto si esto es suficiente, la verdad es que hasta el momento no lo parece puesto que  siguen actuando de igual manera después de las elecciones, de hecho en muchas ocasiones resulta difícil saber si las palabras son de un político de derechas, o de izquierdas, sencillamente el discurso en general de los políticos se ha disuelto en un lenguaje neoliberal que hace irreconocible las ideologías. En Gran Hermano por lo menos sabes de que va cada uno de los concursantes.

Para mí la única opción que tenemos los votantes para decirles a los políticos que hasta aquí hemos llegado, es el voto en blanco.

El voto en blanco
Los políticos no temen a la abstención pues en nuestro sistema electoral no afecta a los resultados, en el único aspecto que les afecta, es que la abstención recaiga sobre sus nichos de electores.  Pero aparte de eso, a los políticos sólo les trasmite indiferencia y concluyen que esa población no va crear problemas.

Pero el voto en blanco si es un problema, pues supone que un ciudadano informado y responsable en el cumplimiento de  sus obligaciones electorales le dice “no os quiero a ninguno” y seré beligerante contra vosotros. Esto sí que les preocupa a los políticos, estos votantes no son ovejas que se puedan manipular con un simple silbido. Son personas críticas que pueden subvertir  el estado actual de la cosa e incomodarles su tranquila existencia.

Algunos dirán que tampoco influyen en los resultados de las elecciones y eso es cierto, pero si hubiera millones de votos en blanco, algo cambiaria en este país.



 
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