En la coyuntura actual, la sociedad  se plantea el siguiente dilema  frente al actual modelo de producción de energía eléctrica ¿es posible producir electricidad manteniendo el nivel actual de bienestar y al mismo tiempo conseguir una sostenibilidad medioambiental adecuada?
Por otro lado, surge una segunda pregunta al calor de la polémica suscitada sobre la energía nuclear como consecuencia  del accidente sufrido por la central nuclear de Fukushima, en Japón. ¿Es posible eliminar o reducir la dependencia de los combustibles fósiles para la obtención de energía eléctrica?
Ambas preguntas pueden  preguntas pueden contestarse siempre y cuando se tomen medidas de fondo encaminadas a la consecución de una producción de energía eléctrica sostenible, segura y con una baja dependencia  del exterior.
Con ello se evitaría la dependencia de los mercados internacionales y de sus vaivenes especulativos, además eliminar la inseguridad que existe sobre la estabilidad política de los países productores de combustibles fósiles.

Perdidas en el  transporte y gestión de la electricidad
La red eléctrica de alta tensión de España está compuesta por 35.700 kilómetros. Dicha red transporta la energía eléctrica mediante la tecnología HVAC, de corriente alterna. Dicha tecnología tiene unas perdidas en el transporte del 8% (3,5% transmisión y 4,5% distribución) de la energía total transportada.
España produce anualmente 300.000 GWh y el 8%  de pérdidas por el transporte equivale a 24.000 GWh  o los que es lo mismo 24.000.000 MWh que a un precio de 49,07 euros el MWh, supone unas pérdidas de 1.178 millones de euros.
También se pierde el 17% de la energía eólica por los llamados cuellos de botella, que se refieren a la congestión que existe a la hora de entrar estas energías en las redes de conexión, aun cuando tienen prioridad sobre otras energías.
La energía eólica supone el 14,91% de la energía producida, por lo cual un 17% de pérdida, supondría una pérdida total del 2.54% o lo que es lo mismo 7.620 GWh, a 49,07 euros, suponen una pérdida 374 millones de euros.
Como se puede comprobar la falta de eficiencia y gestión de la energía suponen una pérdida total de 1.552 millones de euros. Y en términos de energía la pérdida de 31.620 GWh.
Tampoco hay que olvidar las pérdidas producidas por la sobrecarga o por incidencias de la red eléctrica de 437 MWh.

Generación de CO2
En esta pérdida de energía también hay que tener presente las emisiones de CO2 a la atmósfera.
Estos 24.000 GWh es la producción casi exacta de las centrales por carbón de importación, con el fin de ser más exactos la producción fue de 24.105 GWh.
La generación de 1  KWh produce 1,026 Kg de CO2, por lo cual los 24.000 GWh producidor por las centrales de carbón importado han supuesto en el año 2.009 la emisión de 24.624.000 TmO2. El valor de la TmCO2  ronda los 16,03 euros siendo el valor total de las emisiones de 394.722.720 euros.
Esta reducción de emisiones equivale a la contaminación de CO2  emitidas por 7.242.353 turismos. Para hacernos una idea, en Madrid circulan diariamente 2.460.000. Las emisiones equivalen a un 24% del parque total de España.

Medidas para la mejora de la eficiencia del transporte y la gestión de la electricidad
Las medidas para el ahorro de energía vienen por el camino de las inversiones y la necesidad de cambiar y modernizar la red de alta tensión española. Esta actualización  supone el cambio de las líneas tradicionales HVAC de corriente alterna, a las líneas de corriente continua HVDC, que reducen a un 0,5% la perdida en el transporte eléctrico y el 1% en los convertidores, suponiendo una pérdida total de 1,5%.
También es necesaria la aplicación de redes inteligentes que permitan tanto el control de la demanda, como la eficiencia en el suministro, evitando por un lado las sobrecargas de la red y por otro los cuellos de botella en las conexiones. Esto permitiría la correcta gestión y el aprovechamiento al 100% de las energías renovables.
En definitiva, la implantación de redes inteligentes y superredes HVDC supondría la disminución una importante aminoración del impacto ambiental, una mejor gestión en la energía y una disminución de los costes de producción.

Las redes inteligentes y HVDC tienen múltiples ventajas frente a las líneas convencionales
  •  Reduce la perdida de energía en el transporte.
  • Disminuye el coste de producción.
  • Mejora la gestión de las energías renovables.
  • Disminuyen significativamente las emisiones de CO2 a la atmósfera.
  • Reducen los cortes eléctricos por sobrecarga de la red.
  • Reduce la importación de combustibles fósiles y con ello la dependencia del exterior.
  • Eliminación del déficit tarifario.


Coste de la renovación del sistema eléctrico a redes inteligentes y cambio  de HVAC a HVDC
La falta de interés del sistema eléctrico en la transformación del actual sistema HVAC de corriente alterna al HVDC de corriente continua, se basa en el criterio “Funciona y deja beneficios, entonces déjalo como está”.
En términos globales, el cambio completo del actual sistema de transporte y distribución costaría unos 100.000 millones de euros. Cantidad que no están dispuestas a aportar  las empresas eléctricas españolas. Prefieren seguir con su política de pequeñas inversiones y gastos de mantenimiento, con el fin de mantener el actual status y no añadir gastos de amortización a sus estados contables.



De donde se obtendría  se obtendría el dinero necesario para el cambio        
La primera cantidad que se puede aportar por sería por parte del Estado, y vendría del denominado déficit tarifario. En estos momentos asciende a 20.000 millones de euros y que crece en un entorno de 2.000 millones de euros al año. De esta medida se obtendrían unos 60.000 millones de euros distribuidos en un plan de inversión a 20 años.
Para complementar esta cantidad, también se destinarían los 1.100 millones de recaudación del impuesto eléctrico. Que añadirían a la cantidad anterior 22.000 millones de euros.
El resto del dinero necesario, sería aportado por las empresas  sector eléctrico. Este dinero saldría de la reducción de costes por el cambio de la red y sería progresivo y basado en la utilización de las nuevas infraestructuras.
En definitiva, los beneficio extras obtenidos por la nueva red no irían a parar a las cuentas de resultado, sino que se destinarían a complementar las inversiones a realizar. Esta cantidad podrá rondar los 20.000 millones de euros en el periodo de veinte años.

Tiene este plan visos de realidad
No se debe olvidar que aunque se esté hablando de una cifra muy importante de dinero, es imposible de obtener sin necesidad de acudir a financiaciones extraordinarias  fuera de las ya previstas.
Es importante resaltar, que la obra de Tren de Alta Velocidad terminará costando 250.000 millones de euros en los treinta años de su implantación en el territorio español.
La implantación del AVE supone un costo medio anual de 8.300 millones de euros, mientras que el cambio de la red eléctrica supondría un costo anual de 5.000 millones de euros.


Desde mi punto de vista, es fundamental de la red eléctrica, con el fin de alcanzar en un futuro cercano el equilibrio entre sostenibilidad ambiental en la producción de energía, diminución de la dependencia exterior de combustibles fósiles,  beneficios empresariales y precios competitivos que beneficien al consumidor.

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